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Elizabeth
—¡Mira mamá! ¡Aprendí una canción nueva en el piano!
La señora de sonrisa cálida se acercó a su pequeña hija.
—Que bueno, cariño —se sentó a su lado y la abrazó de lado—. ¿Podrías tocarla para mí?
La niña asintió felizmente y comenzó a tocar cada nota.
La música para ella era una belleza. Le encantaba sentir cada melodía, era algo especial.
La madre al escuchar la canción que estaba tocando sonrió con ternura.
Era su canción favorita.
Al terminar la canción la madre abrazó a su hija.
—Es tu canción favorita, mami —dijo la pequeña sonriendo—. Espero que te guste .
—Me encantó, hija. Es hermoso.
Todo cambió de repente, todo era oscuridad.
—¡Mamá! ¡Ayúdame! —gritaba la niña mientras lloraba.
—¡Elizabeth! —la madre desesperada la llamaba.
—¡No me lleven! ¡Quiero estar con mi mamá!
—Ya ella no será tú madre... —susurró una voz.
•••
Se despertó sobresaltada, le dolía todo el cuerpo y la garganta la sentía muy seca.
Solo fue una pesadilla...
Se repetía mentalmente.
Miró a su alrededor. No recordaba un cuarto así, estaba acostada y arropada en una cama muy distinta a... la suya.
A su lado había una pequeña mesa y frente de ella estaban unos estantes.
Escuchó pasos subiendo rápidamente y se alteró.
No,no,no.
Trató de gritar pero no pudo, la garganta le dolía.
La puerta se abrió y ella se cubrió el rostro con sus manos.
Personas murmuraron, ella cerró los ojos implorando que esto sea un sueño.
