xxv. reprimir los sentimientos

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Elizabeth

Todavía no asimilaba lo que acababa de suceder.

Entrar a una orquesta.

Luego de la presentación el chico se retiró del lugar. Dejando a Elizabeth en un trance. Sus amigos preguntaron qué le dijo y ella les contó todo.

—Eso es increíble, Beth. ¡Felicidades! —dijo Amelia emocionada.

—Es una gran oportunidad, posta. No podés desaprovecharla —le dijo Ian sonriendo.

Elizabeth por una parte estaba emocionada. Pero la otra... estaba aterrada.

¿Y si le pasa algo malo?

¿Y si se la llevan a ellos?

—Lo pensaré después —dijo Elizabeth y guardó el cartón.

Luego de la cena los chicos comenzaron a irse. Elizabeth salió del restaurante y se quedó recostada en el auto pensativa. 

¿Era buena idea entrar a una orquesta?

Nunca ha estado en una. Era un sueño que tenía cuando era pequeña.

¿Todavía era su sueño?

Pasaría muchas horas en un lugar desconocido, con personas que nunca había visto... pero rodeada de música.

—Eli —alguien la llamó.

Ella salió de sus pensamientos y observó a la persona que la estaba llamando: Fede.

Estaba frente de ella. Llevaba una camisa negra de botones, un jean ancho oscuro y el cabello revuelto.

Se veía bien.

¿Por qué pensó eso?

—Fede.

El sonrió y se colocó a su lado.

—Los chicos están tomándose fotos, vienen en un rato.

La chica asistió y apretó los labios. La cercanía de Fede y el estar a solas hacía que Elizabeth estuviera nerviosa.

—Elizabeth... —murmuró Fede de repente.

Problems; fede vigevaniDonde viven las historias. Descúbrelo ahora