xviii. días normales

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Elizabeth

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Elizabeth

Se despertó por los rayos de sol que se infiltraban en la habitación. Miró el techo unos segundos pensativa.

La carta de anoche... ya era la segunda vez que le enviaban algo así.

¿Quién es? ¿Lizárraga? ¿los payasos? ¿Luli?

Luli... se sentía extraño, como si no la ha visto durante años. Pero solo han pasado dos semanas desde su estancia en la casa del chico. 

¿Cómo estará?

Parecía un sueño. No de los buenos, ni de los malos. Era uno de los que no sabes qué va a pasar. Así se sentía. Perdida, sin un rumbo fijo...

¿Sería bueno escapar de esa casa?

No. Se la llevarán a penas ponga un pie en la puerta.

Entonces ¿Por qué está ahí? ¿Por qué no la buscan?

Estaba frustrada. Su mente era un desastre. Y lo único que la mantenía en paz, lejos de los malos pensamientos era...

Su violín. Y sus libros.

Pero no tenía nada en ese lugar. Solo ropa nueva.

Extrañaba su violín, era como una parte de ella, sin el instrumento, se sentía un poco vacía.

El libro ya lo había acabado el día anterior y no le gustó para nada el final. Por eso quería ir a su habitación y olvidarse del mundo. 

Pero los chicos se lo impidieron.

Elizabeth estaba reacia a ir a un doctor. No sabía por qué Fede estaba tan insistente en ir a uno pero a la chica les causaba asco y mucho miedo.

Todo lo que tuvo que pasar gracias a los doctores del hospital. Cosas que ella no decidió. La obligaron.

Apretó sus manos por la impotencia contenida. Pero... recordó las palabras de Ian.

"Como dijo Fede: No queremos hacerte daño. Estamos aquí para apoyarte"

No era tan fácil. Entendía lo que querían lograr, pero no podía...

Tenía que darle una respuesta a Ian y los demás.

Y ya la sabía: No iba a ir.

Así que decidida, se levantó de su cama y bajo las escaleras rápidamente buscando algún rastro del rubio o del uruguayo.

Ninguno estaba.

Problems; fede vigevaniHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora