Parte 4

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Al haber ya virado su cabeza, pudo ver que esa peculiar cabellera blanca con esos ojos dorados, era la misma persona que le había secuestrado y que lo mantenía en esa mansión que no parecía tener salida, el peli rubio tardo unos segundos en reaccionar, cuando lo hizo, rápidamente comenzó a forcejear con aquel peli blanco que solo lo miraba de manera fría.

Hiroyuki: Tranquilízate. |ordenó mirándolo directamente a los ojos|

Ante estas palabras el cuerpo del peli rubio detuvo su forcejeo y quedo totalmente tranquilo, tanto así que incluso el cocinero casi se olvida de porque había comenzado a forcejear, hasta que reaccionó.

Sanji: Cómo es que tú... |preguntó confundido y algo aterrorizado|

El peli rubio no dijo más ya que comenzó a sentir como una mano se metía adentro de su vestido de sirvienta y comenzaba a subir por su pecho hasta levantar su mentón con esta, haciendo que su rostro quedará peligrosamente a escasos centímetros del de pelo blanco. Antes de que la situación comenzará a subir de tono, la puerta fue tocada para luego dejar ver como la pelirroja entraba a la cocina.

Yuko: Sanji, se me había olvidado darte el horario de comidas del...

Detuvo su habla al observar aquella horripilante y repugnante escena que se estaba llevando a cabo, su cara demostró su miedo sin ninguna disimilación.

Yuko: Amo. |pronunció en con un hilito de voz, se oía rota|

Hiroyuki: La comida lleva retrasada cinco minutos.

Fue lo único que dijo antes de dejar libre al cocinero y salir sin ningún apuro o vergüenza de la cocina, a pesar de la escena que dejo observar a la muy rígida peli roja. Cuando por fin salió, el cuerpo de Sanji cayo al suelo, dejándolo temblando ahí mientras se llevaba la manos a su boca, Yuko corrió rápidamente hacía él, preocupada por lo que pudo haberle hecho aquel monstruo de cabellera blanca.

Yuko: Lo siento, lo siento, no debí haberte dejado aquí, lo siento. |se disculpó entre lagrimas|

Sanji: Tranquila, estoy bien. |pronunció mientras la abrazaba fuertemente|

A pesar de decir estas palabras con las cuales trataba de que la peli roja se tranquilizará, su cuerpo temblaba, no sabía porque pero su cuerpo temblaba de miedo, algo en ese hombre (para vergüenza de él) lo aterrorizaba de manera alarmante. Pero ese abrazo no duró mucho, ya que se escuchó un grito por parte de aquel monstruo.

Hiroyuki: ¡SERÁ MEJOR QUE SE APUREN CON ESA MALDITA COMIDA! |se escuchó aquel reclamo|

Yuko: |snif| Se-será mejor que nos a-apuremos con la comida. |habló finalmente la peli roja, quien se separó del abrazo, se limpió las lagrimas y comenzó a cocinar una vez se puso de pie|

Sanji repitió las mismas acciones, y, una vez que se puso a cocinar simplemente se dejó llevar por su pasión en la cocina, aunque mientras lo hacía experimento algo que nunca antes había hecho, no quería cocinar, al menos no para está persona. Y así, con ese nuevo sentimiento el peli rubio y la peli roja hicieron la comida para aquel tirano.

Yuko: Yo se la llevaré, tu puedes ir a tu habitación a lavarte y descansar, más tarde pasaré por ahí para dejarte el horario de comidas. 

Sanji: Pero...

Yuko: Esta bien, anda y descansa. 

Y así, la de pelo rojo salió de la cocina en camino hacía donde se encontraba un muy desesperado peli blanco. Sanji sintió el impulso de ir tras la peli roja pero no pudo, aún se sentía... indefenso, por lo que decidió simplemente seguir lo que le había sugerido la peli roja, no llevaba ni un día ahí y ya sentía como si hubiera estado encerrado en aquella mansión por años, realmente comenzaba a extrañar a sus amigos, a Zoro. 

Mientras tanto con Yuko:

Yuko: Aquí tiene amo, la comida de hoy será estofado de carne. |dijo para después poner el plato enfrente del peli blanco y ponerse en posición firme, algo rígida|

Hiroyuki: Me desobedeciste. |habló mientras tomaba la cuchara que se encontraba a un lado del plato|

Yuko: Lo lamento amo. |se disculpo mirándole a los ojos de reojo|

Fue lo único que alcanzó a decir para luego caer de rodillas por la gran presión que sentía en todo su cuerpo, era una presión abrumadora, aplastante.

Hiroyuki: Te dije claramente en el momento en que llegó, que no te entrometieras en mis asuntos y aún así me desobedeciste. 

En este momento el de pelo blanco agarra aquella cabellera rojiza, provocando que Yuko levantará su rostro y lo volviera a mirar a los ojos, asiendo que esta vez comenzará a toser sangre.

Hiroyuki: Lárgate y asegúrate de que una vez que se halla aseado venga a mi habitación. |ordenó| Esta vez si me llegas de desobedecer me asegurare de acerté recordar el infierno que viviste cuando recién llegaste aquí. |advirtió mirándola directamente a los ojos|

Yuko: S-si amo. |pronunció con voz ronca y desgarradora para luego después morderse el labio inferior para evitar que sus lagrimas cayesen|

Se puso de pie y salió del comedor tambaleándose y con una cara que cualquiera que la viese pensaría que le habían condenado a muerte, tal vez así se sentía en ese preciso momento, solo esperaba que ocurriese un milagro.

fruta del sirvienteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora