El campus estaba vivo con el espíritu navideño. Las luces adornaban cada rincón de las facultades, los árboles decorados con esferas y guirnaldas iluminaban las áreas comunes, y se escuchaban risas y canciones navideñas en el aire. Era el último día de clases antes de las vacaciones, y los estudiantes estaban más relajados que nunca. Entre ellos, caminaba junto a Merlin hacia el parque central, donde solía concentrarse la actividad social de la universidad.
Lo peculiar de esta escena no era que caminaran juntos, sino que sus manos estaban entrelazadas. Para Merlín, aquello era un pequeño milagro. Nunca había planeado tomar tu mano, pero en el momento en que lo habías hecho, no encontró razón alguna para soltárla, y para su alegría, tampoco parecías tener prisa por separarte.
—¿Sabes? —dijiste, rompiendo el silencio con su tono suave—, mi papá se fue a Canadá hace unos años por trabajo. Por eso vivo con mi abuelo ahora y puedo costear una carrera como Cine, que no es precisamente barata.
Merlín, que te escuchaba con atención, ladeó la cabeza, intrigado. Cada palabra que decías parecía agregar una nueva pieza al rompecabezas que eras.
—¿Y qué hace tu papá en Canadá? —preguntó él, aprovechando para mirarla con esa sonrisa cálida que siempre parecía desarmarla.
—Es ingeniero de sistemas. Trabaja para una empresa que desarrolla software. —Sonreiste, aunque había un dejo de melancolía en tu expresión—. Ha sido difícil no tenerlo cerca, pero entiendo que lo hizo para que yo pudiera seguir mi carrera. Por eso estoy emocionada, porque estas fiestas decembrinas finalmente vendrá de visita. Vamos a pasar Navidad juntos.
Merlín apretó ligeramente tu mano, como si quisiera ofrecerte apoyo sin necesidad de decirlo.
—Debe estar muy orgulloso de ti. No cualquiera tiene el coraje de seguir algo tan apasionante como Cine. Además, seguro le encantará saber que eres una de las mejores estudiantes, ¿verdad? —comentó él, lanzándote una mirada que era mitad admiración, mitad algo más que no supiste descifrar.
Reiste suavemente, intentando no sonrojarte. ¿Por qué Merlín siempre encontraba la manera de decir algo que hacía que tu corazón latiera un poco más rápido?
—No exageres. Solo trato de hacerlo lo mejor que puedo, pero aún me falta mucho por aprender. —Intentó sonar modesta, aunque el brillo en sus ojos delataba lo mucho que le apasionaba su carrera.
Merlín detuvo su paso por un momento, lo suficiente para obligarte a girar hacia él. Con un gesto deliberado, alzó su mano entrelazada con la de ella y la señaló, como si fuera un gran descubrimiento.
—Mira esto. —Dijo con una sonrisa juguetona. Lo miraste, confusa.
—¿Qué cosa? —preguntó ella, levantando una ceja.
—Esta mano que sostiene la mía… es la mano de alguien increíblemente talentosa y apasionada. La mano de alguien que, sin duda, llegará lejos.
Te quedaste mirándolo, sorprendida por sus palabras. Tu pecho se llenó de calidez, aunque intentaste desviar la conversación para no mostrarte tan afectada.
—Eres muy dramático, ¿lo sabías? Podrías ser actor, no ingeniero electrónico. —Le diste un pequeño empujón con tu hombro, intentando parecer despreocupada, pero tu sonrisa no podía ocultar lo mucho que sus palabras habían significado para ella.
Merlín rió, y el sonido era tan natural y genuino que sentiste que podías escucharlo todo el día sin cansarte.
—Tal vez, pero prefiero ser tu fan número uno. Eso me parece más interesante. —Te guiñó un ojo, y aunque su tono era juguetón, había algo en su mirada que te hacía sentir que hablaba en serio.
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𝐍𝐨 𝐬𝐨𝐲 𝐮𝐧 𝐜𝐡𝐢𝐜𝐨 | ᴹᵉʳˡⁱⁿ ˣ ᴸᵉᶜᵗᵒʳᵃ
FanficMerlín, un joven apasionado por la tecnología y las películas antiguas, descubre una tienda que parece sacada de otra época. Cada día, se siente atraído por un misterioso "chico" que trabaja allí, cuyo aire enigmático y conocimiento cinematográfico...