Narrador omnisciente
La casa de JiMin estaba en penumbras, iluminada solo por la luz tenue de la luna que se filtraba a través de las cortinas. El aroma dulce y embriagador del celo de JiMin impregnaba cada rincón, envolviendo a SeokJin en un torbellino de deseo que apenas podía controlar.
SeokJin estaba sentado en el sofá de la sala, su cuerpo tenso como un resorte, con las manos cerradas en puños sobre sus muslos. JiMin, ahora vestido con una simple camiseta que se aferraba a su figura y unos pantalones cortos, se movía por la cocina, intentando distraerse. Pero cada movimiento suyo, cada suave roce de su piel expuesta, hacía que el Alfa luchara contra sus propios instintos.
—¿Quieres algo de beber? —preguntó JiMin desde la cocina, con una voz más suave de lo habitual, como si temiera romper el delicado equilibrio entre ellos.
SeokJin levantó la mirada, sus ojos oscuros brillando con una intensidad que hizo que JiMin se estremeciera.
—No estoy aquí por eso, JiMin. —Su voz era baja, casi un gruñido, cargada de emociones que había reprimido durante demasiado tiempo.
JiMin se detuvo en seco, el vaso que sostenía temblando ligeramente en su mano. El aroma de su celo se intensificó, llenando el aire con una fragancia que hacía que el Alfa se levantara de golpe del sofá. En un par de zancadas, SeokJin cruzó la distancia que los separaba, acorralando a JiMin contra la encimera de la cocina.
—¿Te gustó que haya ganado? —preguntó SeokJin, su rostro tan cerca del de JiMin que podía sentir su aliento cálido—. ¿Sabías lo que iba a pasar si venía aquí?
—Yo... —JiMin bajó la mirada, nervioso, sus mejillas enrojecidas. Sus manos apretaban el borde de la encimera, buscando algo a lo que aferrarse—. Quiero que sepas que...no sé cuántas veces soñé que me cogías sobre esta encimera, Alfa.
—¿Y qué más? —Preguntó SeokJin con una sonrisa amarga, inclinándose aún más cerca obligando a JiMin a sentir su dura erección—. ¿Por qué no lo llamaste a él? ¿Por qué no llamaste a NamJoon?.
SeokJin ya lo tenía en claro. Después de lo que había pasado en la sala de la clínica. Había tenido a JiMin chupado su pene como si fuera lo más delicioso que probó.
JiMin era suyo, NamJoon ya no existía aquí.
El Omega alzó la vista rápidamente, sorprendido por el tono celoso en la voz del Alfa.
—Porque ya no estoy con él, SeokJin. Tú lo sabes.
—Lo sé —murmuró SeokJin, su mandíbula apretándose—. Pero quiero escucharlo siempre. Quiero que mí aroma quede impregnado en todo tu cuerpo y que me digas cuánto te gusta tener mí venida dentro tuyo.
JiMin sintió un nudo en la garganta. Nunca había visto a SeokJin así, tan vulnerable y a la vez tan decidido.
—Yo... nunca supe que tú... —comenzó JiMin, pero las palabras se le trabaron en la garganta.
—Nunca supiste porque no podía permitirme hacerlo —interrumpió SeokJin, su voz más suave pero igual de firme—. Eres un Omega libre ahora, JiMin. Y no voy a dejar que nadie más te reclame. Además, yo gané.
JiMin contuvo el aliento cuando SeokJin levantó una mano para acariciar su mejilla. El toque era firme, pero lleno de cuidado, como si temiera que JiMin se desvaneciera si lo tocaba demasiado fuerte.
—Dime que me quede —susurró SeokJin, su tono cargado de necesidad—. Dime que te cuide esta noche y todas las noches que sigan.
El corazón de JiMin latía con fuerza, su cuerpo reaccionando al calor y la determinación del Alfa frente a él. Sus labios se entreabrieron, y con un susurro apenas audible, pronunció las palabras que sellaron el destino de ambos:
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CELO [KOOKV]
General FictionLa alocada temporada de celo de los Omegas está muy cerca. Como cada año en la manada, los Alfas solteros se disputan en peleas territoriales con otros Alfas para poder ganar el puesto de un macho fuerte, poder mostrarse como viril y dominante. Todo...