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Pavitr Prabhakar evitaba a Hobart Brown.

Pav evitaba a Hobie.

Y ya no sabía donde meterse.

Sabía que el más alto lo estaba buscando por todos lados, pero Pavitr también sabía que no sería capaz de mirarlo a la cara, no después de lo ocurrido.

Dobló en la esquina del pasillo y abrió su casillero buscando sus cuadernos. En el momento en que se dio vuelta, después de haber cerrado su candado, vio el rostro de la persona de la que escapaba, Hobart Brown. Pavitr cerró los ojos "No puede verme, no es él, no me ve" pensó y respiró hondo.

—Sabes que estás justo frente a mí, ¿Verdad?

El hindú se congeló y abrió lentamente sus ojos para enfrentarlo; allí se encontraba Hobie, con su chaqueta de siempre y una sonrisa ladina.

—Deberías haberme avisado si querías jugar a las escondidas, cachorro.

—N-no estaba escondiéndome... —dijo quizás demasiado rápido como para ser creíble.

—Oh, claro, ¿Por qué estás tan rojo entonces? —Usó un tono bajo para que solo él lo escuche.

Pavitr solo pudo balbucear, buscando una respuesta que al menos no sonara tan ridícula como todas las que se le estaban ocurriendo en ese momento.

—Si quieres, simplemente podemos pretender que no pasó nada. O si quieres, podemos repetirlo —. Agarró su barbilla suavemente con su mano y acercó su rostro mientras hablaba. El más bajo sintió que su cerebro dejaba de funcionar—. De todas formas, si decides aceptar mi propuesta y no salir corriendo —continuó hablando—, estaré en el baño del tercer piso después del receso, por si acaso.

¿"Por si acaso"? ¿Por si acaso qué? ¿Por si quería repetir el beso? ¿Enfrentarlo?

Con la misma tranquilidad con la que había llegado, se alejó por el pasillo.

Y Prabhakar quería convencerse de que no iría, no quería. Quizás incluso quería pensar que era una locura, pero finalmente, se encontraba parado frente a la puerta, aun con su cuaderno entre sus brazos, justo cuando el receso ya había terminado, y antes de que se diera cuenta de lo que hacía y tuviese tiempo para arrepentirse, ya había abierto la puerta.

—Así que viniste —comentó al escucharlo entrar, desviando la mirada del celular y lo guardó en su bolsillo. Sabía que era él, después de todo casi nadie iba a ese baño.

—No... no sé por qué vine —dijo casi con un hilo de voz mientras sentía el calor subir a sus mejillas. Sus manos temblaban.

—Estoy seguro de que sí lo sabes, cachorro --comenzó a acercarse a él—. Voy a darte una última oportunidad para escapar ¿Sí? No te sientas presionado a esto. Contaré hasta 10, así podrás salir caminando de aquí sin problemas.

Aun manteniéndose en frente, no lo acorraló y le dejó espacio entre él y la pared para que pueda irse si así lo quería. Comenzó a contar, y ambos sentían que los números avanzaban lento.

Pavitr no se movió de su lugar y se miraron fijamente mientras los números del uno al diez salían de los labios de Hobie.

8...

9...

10.

En el segundo en el que finalmente llegó a diez, Pavitr soltó el cuaderno que tenía entre sus manos y lo dejó caer a su lado, a la vez, Hobie agarraba su cintura y lo pegaba a él. Los brazos del más bajo rodearon el cuello del de tez más oscura.

Pavitr juntó sus labios mientras todo esto pasaba. Aquello había sorprendido al más alto, pero aun así le siguió el beso sin dudarlo.

Esta vez, fue distinto, fue intencional y lento, aun sin perder la intensidad. Hobie empujó la puerta del baño junto a ellos y se encerraron sin querer dejar de besarse aun. El tiempo parecía haber dejado de existir y aunque debían volver a clase, ninguno de los dos quería realmente, ambos se dejaron llevar y al principio había sido solo un beso lento, pero ahora, Pavitr soltaba suspiros entrecortados y había alguna que otra risita de parte de ambos.

—Eres una muy mala influencia... —dijo bajo contra sus labios.

—Y aun así te quedaste aquí —Hobie puso un mechón de cabello detrás de la oreja de Pav—. Quien lo diría, Pavitr Prabhakar encerrado en un baño, besándome de esa forma tan... caliente.

Aquel comentario hizo que el rostro de Pavitr se transformara totalmente y se pusiera totalmente rojo, casi como siempre le pasaba.

Pronto, se dieron cuenta de todo el tiempo que habían pasado allí, así que decidieron salir antes de que fueran descubiertos. Hobie salió primero, y Pav usó ese tiempo para mirarse en el espejo, sus labios se veían con una tonalidad un poco más marcada y muy levemente hinchados, probablemente por la sesión de besos previa.

—Estoy jodido —suspiró mientras se miraba a sí mismo, sentía su corazón latir su fuerza y definitivamente ya no podía negarlo.

Le gustaba Hobart Brown.

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⏰ Última actualización: Feb 19, 2025 ⏰

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