Chapter 12: The calm after the storm.

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─ No te preocupes, preciosa, siempre estaré ahí para ti.

─ No te preocupes, preciosa, siempre estaré ahí para ti

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La calma después de la tormenta.

   Al entrar a la casa Paul cerró la puerta detrás de ellos, se apresuró a llegar a la cocina y dejó suavemente a Liana sobre la encimera de mármol. Las piernas de la azabache quedaron colgando y normalmente ella las balancearía hacia adelante y atrás, o al menos eso hacía todas las veces que Paul la había visto sentada en aquella encimera. Excepto en esa ocasión, lo que demostraba lo mal que Lia estaba.

   Paul apoyó cada una de sus manos justo a los costados de la encimera donde el amor de su vida estaba sentada. Eso hizo que la distancia entre ellos disminuyera considerablemente, pero aún así la diferencia de altura entre ellos era notable, Paul actualmente medía mas de 190 centímetros, mientras que Lia difícilmente rozaba los 170 centímetros. Eso hizo que él tuviera que agacharse un poco para poder quedar cara a cara con ella. Pero Lia seguía mirando a un punto fijo atrás de él como si contuviera los secretos del universo.

─ Háblame, Lia. ─ rogó Paul, pero ella no lo miró. Él agarró suavemente el mentón de la azabache e hizo que la mirara. ─ Angelito, dime algo o me volveré loco de preocupación. ─ Lia lo miró. Efectivamente, su cara estaba cubierta por un manto de preocupación, sus afiladas facciones estaban tensas, al igual que su mandíbula y de su negro cabello caían gotas constantemente y Liana podía jurar que las gotas se estaban evaporando.

─ Estoy bien. ─ su voz fue casi como un inaudible susurro, pero Paul la oyó claramente.

─ No, no lo estás. 

─ Solo estoy un poco triste.

─ Esto es lo que vamos a hacer, tu irás a darte una ducha con agua caliente para que no te resfríes, mientras yo te buscaré algo de ropa de tu hermano para que uses ¿Te parece? ─ Lia asintió y Paul volvió a pasar sus brazos por el cuerpo de Lia y fácilmente la levantó. 

   El chico caminó en dirección a la habitación de Lia como si se supiera el camino de memoria, y en realidad sí lo hacía, Paul fácilmente podría llegar a la habitación de la azabache con los ojos cerrados, ya que era uno de sus lugares favoritos en el mundo.

   Dejó a Liana frente a la puerta del baño de su habitación y desapareció de su vista cuando ella cerró la puerta, lo siguiente que escuchó fue como el agua de la ducha comenzaba a correr.

   Miró a su alrededor, algunas cosas habían cambiado. La cama estaba al otro lado de la habitación, era normal, Lia siempre cambiaba de posición la cabecera de la cama en las diferentes estaciones del año dependiendo de las predicciones que le hayan salido dependiendo de su signo zodiacal al finalizar la estación anterior. En algunas cosas ella era muy supersticiosa.

   Una sonrisa se instaló en el rostro de Paul cuando recordó que una vez hace un año Liana lo había hecho llevar una piedra amatista en su mochila durante todo un mes porque se suponía que le daría buena suerte a los de su signo zodiacal,  pero no era un piedrita, era un cristal incluso más grande que su mano.

𝐄𝐥𝐚𝐬𝐭𝐢𝐜 𝐇𝐞𝐚𝐫𝐭. | 𝐓𝐰𝐢𝐥𝐢𝐠𝐡𝐭.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora