EXTRA | Nostalgia.

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M A L A C H I

—¿Que tal, mi rubia? —saludó alegremente mi chica cuando entramos al piso de Mk y Freya.

—Bien, ¿Y tú, mi ricitos? —contestó Freya, tan alegre como siempre.

Sonreí como tonto y fui a abrazar a mi mejor amigo. Cómo casi todas las semanas nos invitaron a cenar en su casa, nos turnamos las casas pero está vez tocó comer en la de la otra pareja. Austin y Ariana no pudieron venir porque tenían una radiografía del embarazo o algo asi. Igualmente nos dijo Freya que vengamos porque nos quería dar una noticia.

Nos saludamos todos como siempre, en estos años nuestra amistad no había cambiado. Seguíamos con la misma confianza y conexión.

No podría ser más feliz, estos últimos dos años me he sentido más lleno que nunca. Vivir con la mujer de mi vida me trajo la felicidad a mi vida. Sobretodo sentía mariposas al recordar que dentro de unos meses oficialmente será mi esposa. Igualmente ella ya se consideraba la señora Barton siempre que teníamos que presentarnos en algo.

Amaba pronunciar con mi boca la frase "Olivia Barton" o "mi esposa" siempre que me preguntaban por ella.

Ella era la luz de mi vida, no podría explicar con palabras lo que siento cuando me levanto y lo primero que veo es su rostro dormido, las pequeñas pecas reflejadas en sus mofletes o sus largos rizos por la cintura. Todas las mañanas me quedaba mirándola unos minutos o hasta horas hasta que era hora de ir a la universidad.

Entramos a su comedor pequeño y empezamos a poner la mesa, entre risas y chismes. Freya siempre tenía algo nuevo que contar, teniendo en cuenta que trabaja en una peluquería como ayudante y algunas cosas más, siempre venían ancianas a contarle sus problemas..

Mekonnen al terminar de hacer su trabajo de ordenar los platos se sentó en el otro lado de la mesa, a su lado de inmediato se sentó Freya y después le animé a mi esposa a sentarse delante de ellos dos, segundos más tarde me senté junto a ella y le puse una mano en la rodilla para demostrarle apoyo y amor. Era costumbre.

De comer habían filetes de carne con albóndigas y un cuenco con ensalada en el centro de la mesa, junto a algunos aperitivos más. Siempre me gustaba la comida que preparaba Freya.

Tomamos el primer bocado cada uno y ya estábamos sumergidos en una conversación, como siempre, cuando estamos juntos nunca existe el silencio incómodo, o el silencio a secas.

—¿Qué pensáis de qué dentro de semanas Austin y Ari ya tendrán a su bebé? —preguntó Frey después de darle un mordisco al filete.

—Estoy súper nerviosa, la verdad —contestó Liv.

Mekonnen suspiró.

—Tu prima seguramente será muy buena madre, pero me da miedo Austin.

—¿Por qué? —comenté.

—El tío está súper ocupado con el trabajo.

Suspiré.

—Será un buen padre, igualmente le darán baja por paternidad, ¿no? —pregunté.

—Creo que en su trabajo eso sirve solo para la mujer embarazada.

—Bueno —interrumpió Liv—, creo que con el tiempo irá a mejor. Ari es un ángel, y siempre quiso ser mamá junto a Austin. Y Austin va a aportar todo, no vamos a preocuparnos.

—Tiene razón —estuvo de acuerdo Frey.

Terminé de masticar y hize la gran pregunta:

—¿Vosotros nunca habéis pensado en tener un bebé?

𝑀𝐼 𝑃𝑅𝐼𝑀𝐸𝑅 𝑇𝑂𝐷𝑂 || ᴍᴀʟᴀᴄʜɪ ʙᴀʀᴛᴏɴDonde viven las historias. Descúbrelo ahora