7

3.3K 128 44
                                        


"Un infierno al que tú llamas sueño"

Actualmente
Londres, Inglaterra

AARON.

Tomo un respiro profundo antes de entrar a la sala principal del lugar. La música clásica que suena a lo lejos se une con el murmullo de las conversaciones y todo ese bullicio se mezcla con el tintineo de las copas de cristal. La mansión, que ha pertenecido por décadas a mi familia, me sigue pareciendo cada vez más deprimente, a pesar de estar decorada en tonos dorados por doquier.

Y la siento tan solitaria aún cuando todo el salón está repleto de invitados.

La mitad de ellos ajenos a los secretos que vienen con el anuncio de esta noche, secretos que seguirán almacenados entre las paredes de este lugar. Y los otros mirándome con seriedad cuando paso a su lado, sabiendo que esta noche daré fin a los rumores que se han esparcido acerca de mi compromiso.

La familia Wilde me observa con presunción. Nadine acomoda ligeramente su cabello cuando nota que mi atención está sobre ella. Su padre, quien sigue siendo gobernador de Nueva York debido a que ganó la reelección, la sostiene del brazo en una acción que puedo interpretar como que debería considerar la oferta que me hizo ayer. Una oferta donde me asegura que tengo la aprobación para elegir a su hija como mi próxima prometida.

El rumor sobre mi soltería se esparció muy rápido y tal cual lo mencionó Dave hace dos días, he tenido conversaciones con tantos hombres desesperados tratando de cerrar tratos conmigo y ofreciendo a sus hijas a cambio. Algo desagradable, por supuesto.

Pero yo ya tomé mi decisión y no hay marcha atrás, a pesar de que lo consideré tanto.

Nadie en esta sala sabe lo que pasará, y no lo lamento en absoluto por las consecuencias que ese plan nos traerá.

Termino dandole un asentimiento en forma de saludo a cada invitado con el que logro hacer contacto visual, hasta que noto un par de ojos verdes que tenía años queriendo encontrar. Es una lástima que lo tenga aquí, frente a mi, en bandeja de plata y no pueda destrozarlo a mi antojo.

Formo un puño con mi mano izquierda, conteniendo las ganas que tengo por arruinar el plan.

Ethan Quincey lo sabe. Él sabe que no puedo tocarlo y es por eso que sonríe extensamente al vernos envueltos en esta situación. Si ha venido es porque aceptó mi propuesta. Esta aquí porque ha decidido formar parte del tratado de aliados y no puedo deshacerme de esa cosa italiana hasta que ya no me sirva más. Mientras tanto, debo utilizarlo a mi conveniencia.

—¿Estás seguro de que harás esto? —Escucho a Bastian decir a mi espalda.

No le quito la mirada de encima al castaño cuando le respondo a mi amigo.

—Los problemas me han perseguido desde que nací, añadir uno más a la lista no me hará más daño. Sé lo que hago, hombre.

—Creo que no estás siendo consciente del problema que esto ocasionará. La prensa hablará de esto por meses, incluso podrían hacerlo hasta por años...

—¿Por qué crees que les abrí las puertas de esta casa? —Hago un ademán mientras él se coloca frente a mí, apartando al mafioso italiano de mi vista. Sonrío, de manera maliciosa. Es un hecho que vine a este mundo para alterar la vida de todos, para captar la atención del mundo y para hacer que siempre mi nombre esté en boca de todos. Siempre sé lo que hago y esta noche lo sé aún más, estoy totalmente consciente de lo que ocasionará la noticia que estoy por dar—. Es lo que busco, amigo mío. Quiero que todo el mundo se entere, quiero que lo sepan todo y nadie lo dude.

ALIANZAS Y VERDADES(#2)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora