La sombra

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La sombra se desplazaba entre las penumbras, bajo la luz, entre cenizas.
Traía muerte, pena y desdicha.
La sombra, no había sido escuchada, ni tocada, era un coroto que divagaba por el mundo, con su silencio arrollador y su fría condescendencia.
Se arropaba del dolor,  se reía de la desdicha y se alimenta de la muerte.
No era un ser viviente, ni una ola de deseo, no tampoco, un pensamiento.
Era solo una sombra. Una  llena de espanto, llena de  miedo, llena de arrollador silencio.
Era afilada, negra y mortífera.
La sombta era muchas cosas y nada a la vez.
Era la que divagaba entre lo que quería ser y lo que no podía ser. Porque no tenía sustancia. Era solo aire en el tiempo.
No podía ver la luz aunque la necesitaba para vivir.
Se escondía detrás de todo y de todos y quienes la veían se desdibujaban con sus pasos.
Oscura y estrecha, delgada y extrema.
Hacia que algunos lloraran y otros rieran.
Podía hacerte sentir despreciable o altanera.
Pero ella no era nada, solo una mala copia de algún ser, de algun objeto, tuviera vida o no.
Solo cuando el pintor hace maravillas, el fotógrafo saca la fotografía perfecta, o el miedo en un bosque desdibuja lo real, se transforma en arte.
La sombra, es a veces tan maravillosa y especial, en las manos correctas se vuelve perfecta.

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