⚔️ 𝗘𝗻𝗱 𝗼𝗳 𝗕𝗲𝗴𝗶𝗻𝗻𝗶𝗻𝗴
Cheryl Lawrence nació para servir y adorar a los dioses, para luchar y morir por ellos. Era patético que su existencia se redujera a ser una simple marioneta divina, pero esa era la realidad de su vida. Una romana...
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Luego de despedirse de Percy en la entrada de su departamento, Cheryl se ajustó la chaqueta y comenzó a caminar por las calles de Nueva York. La ciudad ya estaba envuelta en penumbras, las luces de los faroles proyectaban sombras largas y el sonido lejano de los autos y sirenas llenaba el ambiente.
Había sido complicado convencer a Percy de que podía irse sola. Insistió más de la cuenta en que su madre la llevara, y aunque lo apreció, no quería aceptar su oferta. Primero, porque podía defenderse perfectamente. Años entrenando en un campamento y luchando contra monstruos no habían sido en vano. Y segundo, porque no se sentía lista para conocer a la madre de Percy. No era que tuviera algo en contra de ella, pero la simple idea la ponía nerviosa. Los únicos padres que había conocido no eran precisamente un modelo de cariño y calidez, y aunque la madre de Percy no era una diosa, la inquietud persistía.
Aceleró un poco el paso, las manos hundidas en los bolsillos de su chaqueta. Aunque no lo admitiría ni a sí misma, había un tercer motivo por el que decidió caminar sola: tenía la esperanza de cruzarse con su padre.
Había jurado que lo vio hoy, observándola a la distancia cerca del Empire State. Su figura era inconfundible. No sabía qué estaba haciendo allí, pero quería respuestas. Sin embargo, su recorrido fue solitario. Ni rastro de él.
La frustración se acumulaba en su pecho cuando finalmente llegó a su edificio. Sacó las llaves de su mochila y entró al pequeño departamento donde vivía con su madre. Tiró su mochila sin preocuparse de dónde caía y se dejó guiar por el olor a comida hasta la cocina.
Carolina, su madre, estaba sirviendo pasta en dos platos, con una generosa cantidad de queso derretido encima. Cheryl se subió a la encimera, dejando sus piernas colgar.
—Ya llegué —anunció, observando cómo su madre se giraba, ligeramente alarmada por la repentina irrupción.
Pero su expresión se relajó al instante, y le sonrió con calidez.
—¿Cómo te fue con ese chico? ¿Pudiste terminar tu resumen?
—Sí —respondió Cheryl con un tono despreocupado, robando un poco de queso del plato más cercano—. Percy sabe bastante sobre Neptuno, así que lo terminamos rápido. Mañana me va a enseñar a andar en skate.
Bajó de la encimera para ayudar a poner la mesa. Carolina arqueó una ceja mientras dejaba los cubiertos en su lugar.
—Vaya, eso es nuevo.
—¿Qué?
—Tú. Aprendiendo algo con alguien.
Cheryl bufó y rodó los ojos, aunque no pudo evitar sonreír levemente.
—Cállate.
Su madre se rió y se sentó a la mesa, observándola con una sonrisa pícara.
—Estás pasando mucho tiempo con ese chico… Me gustaría conocerlo algún día. Cheryl resopló, enrollando el spaghetti en su tenedor.
—Algún día, mamá. Además, Percy es divertido, parece un pez y me recuerda a Jason.
—Jason no se parece a un pez.
—No, mamá. Me refiero a que algo en él me recuerda a Jason, no que Jason parezca un pez.
Carolina asintió lentamente, con una sonrisa.
—Jason era un buen chico.
— Sí, lo es, viene el viernes a visitarme.
Pero no quería abrir ese tema ahora. Para evitarlo, cambió de conversación sin pensarlo mucho.
—Mamá… escucha, ¿papá ha estado por aquí?
Carolina se tensó levemente antes de responder.
—No, hija. ¿Por qué preguntas?
—Hoy, cuando estaba con Percy cerca del Empire State… Creí verlo. Estaba ahí, mirándome. Pensé que tal vez había venido por acá. No entiendo por qué me vigila tan de cerca. ¿No tiene más hijos perdidos por los que preocuparse?
Su madre dejó el tenedor en el plato y la observó con una expresión difícil de descifrar.
—No, Cher. No ha estado aquí —repitió con suavidad—. Pero quizás solo quería asegurarse de que estás bien.
Cheryl soltó una risa sarcástica.
—Sí, claro. Padre del año. Debería regalarle una taza que diga: “Al mejor padre, te amo”.
Carolina suspiró con tristeza, pero no dijo nada. Sabía cuánto resentimiento guardaba su hija y no podía culparla por ello.
El resto de la cena transcurrió en silencio. Cuando terminaron, su madre le dedicó una mirada comprensiva.
—Cariño, ¿por qué no vas a dormir? Yo limpio aquí. Mañana tienes colegio y, por lo visto, también una cita con tu nuevo amigo.
Cheryl chasqueó la lengua, pero no discutió.
—Sí, claro. Buenas noches, mamá.
—Duerme bien, amor.
Subió a su habitación y se dejó caer en la cama, exhausta. La ducha podía esperar. Se quedó mirando el techo oscuro, su mente llena de pensamientos. Su padre. Percy. Jason.
El peso de los recuerdos la mantenía despierta más de lo que le gustaría admitir. Se giró en la cama y cerró los ojos con fuerza, obligándose a dejar de pensar. Sin darse cuenta, su último pensamiento antes de quedarse dormida fue el de unos ojos verdes y una sonrisa divertida.
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Capítulo cortito y de relleno para volver a actualizar, el próximo si es más largo e interesante. Perdón por mi desaparición pero adivinen que me paso? Bloqueo lector!! yupi. Así que ahora tenía ganas de escribir y la inspiración no fluyó tanto como me gustaría, pero fue suficiente para hacer algo de relleno para el próximo cap. Gracias por bancarse mis desapariciones y perdón por el cap aburrido, el próximo es más interesante <3