solo... no digas nada.

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Libra se frotaba los ojos tratando de despertar al cien por ciento, había dormido muy cómodo, sentía que estaba durmiendo entre nubes, hace mucho no dormía tan tranquilo.

Miró a su alrededor y ahí estaban sus dos amigos, junto a él.

Tauro boca abajo y todo desparramado a su izquierda y Acuario boca arriba y con brazos y piernas extendidas a su derecha.

Como él era el único que dormía de una forma normal y tranquila, se había acomodado entre medio de los otros dos la noche anterior.

Si bien les habían dicho que cada uno podía dormir en una cama propia, ya que había cinco más en la habitación, no quisieron hacerlo, se sentían más seguros estando juntos mientras dormían.

Cómo pudo salió de la cama y se dispuso a vestirse, los Omegas que ya vivían en esa casa les llevaron varias mudas de ropa para que tuvieran hasta que los Alfas les consigan algunas prendas propias.

Se miró en el enorme espejo de la habitación (con el cual se había asustado la noche anterior al no saber que era) y se fue recorriendo las cicatrices que tenía a la vista, en los brazos y la cara. Por suerte no eran grandes, se decía a sí mismo que eran cicatrices de guerra (que si lo eran) y que no le quedaban mal.

Pero muy en el fondo, él y el resto de sus amigos, sabían que esas cicatrices no les gustaban, se sentían tan mal al verlas que hasta llegaban a pensar que eran feos por ellas, por eso trataban de ocultarlas.

Se terminó de vestir y preparar y se quedó mirándose al espejo y pensando, la noche anterior su Alfa destinado lo había curado y había visto la mayoría de sus cicatrices... ¿Será que lo encuentra repulsivo?

Sacudió su cabeza para disipar todos esos pensamientos innecesarios y se dio media vuelta haca la cama en la que durmió.

Se acercó a la cara de Acuario y la pellizco hasta que el signo contrario reaccionó y se despertó, estaba a punto de hacer lo mismo con el restante, pero este le ganó y se levantó de forma fugaz cubriéndose la cara en el proceso.

-Sentí que te levantaste hace un rato, no me vas a pellizcar los cachetes, me los vas a deformar un día de estos.

Tauro tenía los ojos abiertos pero somnolientos, mientras que Acuario estaba con los ojos cerrados sentado en la cama, tratando de entender dónde estaba y conectarse con su espacio-tiempo.

- ¿Ya salió el sol?

Libra miró hacia el pelinegro y le asintió.

Después de unos minutos los dos Omegas se terminaron de preparar mientras la balanza los esperaba, así una vez los tres listos decidieron bajar e ir hacia la cocina, los tres tenían mucha hambre. 

Al ingresas a la cocina solo había tres personas, Virgo, un niño y una Omega.

Libra instintivamente giró su cabeza para mirar a Acuario, quien estaba con una mueca muy poco notoria de... ¿tristeza? ¿enojo?, no supo muy bien de que era realmente, pero el aura tranquila que su amigo llevaba se desvaneció apenas entrar a la cocina.

-Se levantaron muy temprano, ¿tienen hambre?

si bien la pregunta de Virgo fue en plural él solo miraba al pelinegro, por lo que Tauro y yo no contestamos, solo asentimos y nos dirigimos a la encimera, donde ya había algunos platos preparados con varias cosas para elegir.

Porque eso era lo que los Alfas nos habían explicado que debíamos hacer...

<<A la mañana siempre viene una cocinera Beta a hacer los desayunos, hace mucha variedad de varias cosas y las deja servida para que agarren lo que se le antoje, salado, dulce, agridulce, lo que quieran. Así que no hace falta que ustedes se hagan sus propias cosas, a menos que quieran comer algo en específico y no este, tienen la libertad de hacerlo si quieren>>

Destino ~Omegaverse~Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora