- ¿Esta es tu habitación?
Una voz agradable llegó a sus oídos.
El Pisciano estaba sentado en su escritorio mientras miraba unos videos de gatitos en internet.
Últimamente se había sentido bastante bien, mucho mejor en comparación a las anteriores semanas, así que había aprovechado a hacer todo el trabajo que tenía con ánimos y buenas energías, terminándolo rápido y dándole tiempo a mirar unos videos después, por lo que todo estaba yendo estupendo.
Y más estupendo era ahora que el bonito Omega peliverde estaba en la puerta de su habitación, apoyado en el marco de la puerta y con una sonrisa deslumbrante y atractiva.
-Si... ¿Cómo llegaste hasta acá bonito?, queda bastante lejos de donde se quedan los Omegas...
Piscis estaba contento, al igual que su lobo, quien agitaba eufóricamente su cola de un lado a otro.
Libra todavía estaba parado en la puerta, estaba nervioso y no se animaba a entrar del todo en la habitación, sentía que si caminaba hacia el Alfa sus piernas iban a temblar como las de un ciervo recién nacido.
Aparte su celo no se había ido del todo todavía, solo se había aplacado en un 80% gracias a la presencia de su destinado en aquel momento.
-Solo caminé... estaba buscando a Tauro, llegué hasta una... ¿sala de música? y terminé acá.
Piscis, al ver que Libra no tenía intenciones de entrar, se levantó con una sonrisa y lo fue a buscar, estirando su mano para que él la sostuviera por su cuenta, de todas formas, si realmente no quería entrar no iba a obligarlo y seguramente optaría por quedarse afuera y hablar.
Pero se sorprendió que él haya agarrado su mano y entrado con él a la habitación, miró hacia el Omega cuando se estaba sentando en donde él estaba anteriormente y se dio cuenta de que estaba con sus mejillas de un tono carmín muy hermoso que contrastaba perfectamente con su pelo color verde claro.
Piscis no cerró la puerta, estaba acostumbrado a que los Omegas se espantaran cada vez que se quedaban a solas con algún Alfa en una habitación, no sabía si era el caso de Libra, pero por si acaso prefirió no cerrar.
Libra por otro lado quería que cerrara esa puerta, aunque... ¿era Libra o era su Omega?, se sentía confundido, sentía una necesidad de estar cerca de ese Alfa, quería estarlo, pero su conciencia le decía que no, que no era correcto, que era peligroso y que... todavía no era el momento, así que no refutó nada y solo se quedó sentado mirándolo atentamente, examinando todo su cuerpo con cada movimiento que hacía.
Sentía... calor, su cuerpo empezaba a arder, desde la punta de sus pies hasta su cabeza, sentía como su garganta se le secaba, y eso no era nada bueno.
Piscis estaba caminando junto con un banquito que siempre tenía en la esquina de su habitación, pero se quedó quieto a medio camino.
Desde que empezó a moverse sintió la mirada del Omega fija sobre él, pero lo que llamó la atención fue el aroma de este, con cada paso que daba se incrementaba más y más hasta el punto en el que su Alfa quiso tomar el control para saltar sobre el Omega, pero no podía permitirlo.
-Li-LIb por favor... no te muevas de acá ¿sí? vo-voy a buscar a tus amigos...
Libra entendió al instante y se quedó paralizado en la silla, viendo como el Alfa salía de forma apresurada de la habitación y cerraba la puerta en el proceso.
Pero Libra y su Omega en ese momento no pensaban lo mismo, los gritos internos de su Omega en ese momento solo eran incoherencias o pensamientos impuros, entonces... ¿quién de los dos pensaba que el Alfa no quería sentir su aroma y por eso se iba?
