A la boca del lobo

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- ¿Qué?

Escorpio miraba sorprendido al pequeño Alfa que estaba en la oficina, se suponía que tendría que venir cuando el pelirrojo este solo.

Aries respiró profundo y le pidió al pequeño Alfa, que vuelva a la mansión con cuidado, para quedarse nuevamente solo con su mejor amigo.

-Escor-

- ¿Pusiste a gente para que los espíe? 

Escorpio estaba realmente indignado, tanto que, aunque Aries le explicara por qué lo hizo, igual le iba a pegar de alguna forma.

-Vos los viste y escuchaste el otro día, se van a ir sin saber nada y los van a terminar matando, o incluso algo peor, no puedo dejar que él también muera, seguro vos tampoco queres que Leo se muera...

-No quiero que lo haga, pero nosotros no somos así Aries, no los espiamos ni controlamos, los acompañamos y ayudamos, decidimos hace años que no seriamos como ellos, porque yo me muero de ganas por guardarlo en una cajita de cristal y que esté sano y salvo para toda vida, pero lo vi y lo escuché... y prefiero acompañarlo y cuidarlo mientras hace lo quiere y debe, antes de que me odie...

El pelirrojo agachó la cabeza y asintió.

Sabía que Capricornio no lo perdonaría si le evitaba cumplir su objetivo, que no eran Omegas que pudieran estar encerrados y quedarse quietos, que son Omegas libres.

Le encantaba que supiera hacer de todo, que sepa defenderse, que sea fuerte mental y físicamente, porque sabe que pueden estar luchando juntos en vez de solo luchar él por los dos...

Pero no quiere perderlo, no quiere verlo morir, no quiere que alguien más lo encuentre y que lo someta como con los demás Omegas.

Tiene miedo de ver como su mirada se apaga, ver que pierde la vida.

Tiene miedo de que alguien que aprecia muera frente a él, otra vez.

-Sabía que tendríamos que haber hecho algo antes... ahora son ellos los que están en peligro por no haber actuado antes, que imbécil-

-No te eches la culpa, hace años éramos solo unos cachorros en comparación a ellos, decidimos esperar para poder fortalecernos, hacer alianzas y terminar con esta mierda sin rodeos, aunque no actuamos directamente pudimos hacer cosas que los afectaron de a poco y creamos obstáculos para que no sigan creciendo... sabes que hicimos lo que pudimos en ese entonces Aries.

Escorpio se acercó al pelirrojo y le sacudió el pelo de forma amistosa, cuando el Ariano levantó la vista para verlo el peli celeste le regaló una sonrisa para después darle un coscorrón, porque con el único con el que Escorpio podía ser comprensivo y cariñoso de los Alfas era con Aries, y al único al que Aries permitía que lo golpeara si era necesario era Escorpio.

-Voy a tener que hablar con Alan para que ya no los espíen, supongo...

Otro coscorrón.

- ¿Cómo que supongo?, lo vas a hacer, y te vas a disculpar con los Omegas, porque estoy seguro de que ya se dieron cuenta.

Aries se acarició la parte de su cabeza golpeada y asintió resignado, no podía contradecir a Escorpio cuando sabía que él tenía razón.

Se volvió a sentar en la silla de su escritorio y suspiro.

Estas semanas habían pasado varias cosas que lo sobrepasaban de distintas formas.

Primero su padre, quien quería que a toda costa se acostara con unos de sus Omegas de compañía.

Después del encuentro con los Omegas en el bosque, más el hecho de que haya encontrado a su destinado al igual que sus amigos.

También está la enfermedad de su mejor amigo y la ida de este a lo de su padre, quien definitivamente le cae pésimo, incluso peor que su propio padre.

Destino ~Omegaverse~Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora