Gerberas Daisy

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Sagitario estaba junto a Leo y Capricornio en la sala de estar de la casa del Ariano.

Los tres Omegas estaban haciendo absolutamente nada desde que habían llegado a esa casa.

Lo único interesante que pasó fue que un Omega tuvo un parto de imprevisto porque se cayó por las escaleras, no fue divertido para nada, pero por suerte Leo y Capri estaban cerca para ayudarlo, ya que Cáncer se había ido a su consultorio junto a Escorpio y no había nadie más para ayudar se hicieron cargo de todo.

Estaban medio perdidos porque había muchas cosas con las que no habían trabajado nunca en el "quirófano" que Cáncer tenía en la casa, pero como siempre, se las arreglaron y salió todo perfecto.

Pero ahora estaban los tres aburridos.

Escorpio había desaparecido en la mañana, causando que Leo se impacientara un poco, ya que cuando le preguntó a Cáncer donde estaba por simple curiosidad, este se puso nervioso y trato de evitar responder a toda costa, cosa que lo hizo dudar mucho de que estuviera bien.

Aries de la nada salió corriendo por la puerta al medio día, después de hablar con Cáncer y cuando le preguntó si pasó algo grave este otra vez evitó contestar.

y ahora Cáncer se había ido a la casa de Virgo para darle unos medicamentos a Libra, quien estaba otra vez, en celo, o era algo parecido, pero tampoco le quiso decir mucho a Sagitario, aunque se tratara de su amigo le dijo todo a las apuradas y se fue.

En ese momento a los tres Omegas le caía mal Cáncer.

-Me cansé de no hacer nada... me voy a ver al Omega y al bebé.

Dicho esto, Leo se levantó y se fue.

Los otros dos solo lo miraron irse y suspiraron.

-Yo voy a ir a darme un baño, esa bañera me encantó, voy a quedarme ahí como dos horas.

Capricornio también se fue.

Ahora solo quedaba el pequeño Sagitario sentado mirando la pantalla apagada de aquel enorme televisor, porque no sabía cómo usarlo.

Estaba tan concentrado mirando hacia la nada que se asustó demasiado cuando sintió como le jalaban un mechón de pelo por detrás del sofá, mirando alarmado hacia donde, se suponía, debía haber alguien, pero no vio a nadie.

Confundido se levantó de donde estaba, y se dispuso a caminar sigilosamente para rodear el enorme sillón, viendo así que atrás de este había tres cachorros agachados, cubriéndose la boca para que no los escuchara reírse.

Como los cachorros no lo habían visto se agachó y les saltó muy cerca para asustarlos, los gritos de los tres cachorros resonaron en la enorme casa, haciendo el Sagitariano explotara de la risa, contagiando también a los tres diablillos que se agarraban el pecho como si se les fuera a escapar el corazón.

- ¡Nos asustó mucho señor!

Tras lo dicho pon uno de los cachorros Sagitario abrió la boca ofendido, ¿Señor?

-Apenas tengo 22 años mocoso, ¿a quién le decís señor?

Dicho esto, los salió a correr, haciendo que los tres pequeños gritaran y rieran durante toda la persecución.

El peli violeta estaba acostumbrado a correr, así que, mientras los cachorros estaban exhaustos, él estaba perfectamente, listo para seguir corriendo una hora más.

-Necesitan entrenar su resistencia cachorros.

El Sagitariano tenía una enorme sonrisa en el rostro, esos tres diablillos le hacían recordar a sus amigos cuando eran pequeños.

Destino ~Omegaverse~Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora