Ep.40 (CAP.2) - Escenas Post Créditos

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En la silenciosa oficina de Nékir, dos figuras yacían en el sofá, completamente dormidas .

Daihoshi, agotado después de la misión se había desplomado sin pensarlo dos veces , cayendo sobre el primer lugar cómodo que encontró. No estamos completamente seguros de que tan cómodo sea el regazo de Dieter, pero al menos a Daihoshi le pareció confortable.

Cómo sea, en algún punto de la noche, sin que ninguno lo notara, Daihoshi se aferró a Dieter como si fuera una enorme almohada

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Cómo sea, en algún punto de la noche, sin que ninguno lo notara, Daihoshi se aferró a Dieter como si fuera una enorme almohada.

Las primeras luces del amanecer filtraban un tenue resplandor por la ventana cuando, de repente, Dieter entreabrió los ojos, esos intensos ojos rojos de persona para nada juiciosa y dramática.

Su visión borrosa tardó unos segundos en enfocar la escena surrealista en la que se encontraba.



Su brazo estaba aprisionado.


Su torso inmovilizado.

Y peor aún...


Daihoshi tenía su rostro enterrado en su cuello, abrazándolo como si fuera un peluche.

El silencio dura exactamente tres segundos.

Luego, hay un grito bastante masculino, sí.


Dieter: —¡¡¿¿PERO QUÉ CARAJOS ES ESTO??!!

Daihoshi se despertó de golpe cuando Dieter comenzó a sacudirse violentamente, pataleando como si lo estuvieran intentando sacrificar.

Daihoshi: *adormilado* —¿Eh...?

Dieter: —¡¡¡SUÉLTAME, MALDITO PARÁSITO HUMANOIDE!!! ¡¡¡¿POR QUÉ ESTÁS PEGADO A MÍ?!!!

Daihoshi: *confundido* —Eh...? ¿Qué pas—?

Dieter: —¡¡¡QUÍTAME TUS SUCIAS MANOS DE ENCIMA!!!

Daihoshi, todavía medio dormido, no entendía nada , pero por instinto aflojó el abrazo. Dieter en cambio saltó del sofá como si hubiera tocado lava , demostrando que no importa que tan sofisticado aparente ser, siempre hay espacio para la humillación social.

Daihoshi: *bosteza.* —Dieter... ¿por qué gritas?

Dieter: —¡¡¡ESTABAS PEGADO A MÍ, MALDITO RARITO!!!

Daihoshi se encogió de hombros mientras se estiraba perezosamente.

Daihoshi: —Ah... tenías buen olor , seguro por eso me acomodé.


Dieter se quedó en shock.


Dieter: —¿¿QUÉ???

Daihoshi: *frotándose los ojos* —Sí... como a flores y algo dulce... mmm... vainilla , creo.

Dieter se llevó las manos a la cabeza, sintiendo que le iba a dar un aneurisma.

Dieter: —¡¡¡CÁLLATE!!! ¡¡¡NO ANALICES MI OLOR, PSICÓPATA!!!

Daihoshi se encogió de hombros otra vez, sin darle importancia , y volvió a recostarse en el sofá, acomodándose para seguir durmiendo.

Daihoshi:No hagas tanto drama, estoy seguro que no pasó nada más anoche...
Dieter: ... Estaba a un paso de la locura.
Daihoshi: — Eso creo...

Ahora sí, podemos estar seguros que a Dieter le dio una neurisma por homofóbico.

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