"Las estrellas que alguna vez brillaron en el firmamento, hoy caen para devastar la tierra"
Son 6 los principios que rigen el universo: La Entropía que da finalidad a las cosas, El Orden que le da sentido y une los átomos, El Tiempo que organiza los...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
El sol se filtraba tímidamente a través de las cortinas de la habitación de Yuki, iluminando el desastre que era su espacio: ropa tirada por todos lados, envolturas de dulces en la mesa y su cama a medio hacer, con las cobijas enredadas como si hubiera peleado con ellas en la noche. En medio del caos, Yuki estaba tumbado el suelo jugueteando con los cordones de su sudadera hasta que a lo lejos escuchó el característico sonido...
Ay, ay, ay
I'm your little butterfly
Green, black and blue
Make the colours in the sky
Tarareó inconscientemente la melodía hasta ver que era Fryderyk quien lo estaba llamando, rápido brinco y se puso boca abajo en su cama, con el teléfono frente a él, pateando los pies en el aire como un niño emocionado. En la pantalla, el rostro sereno de Fryderyk lo observaba con una leve sonrisa, su expresión tranquila contrastaba con la energía desbordante de su hijo adoptivo.
Yuki: —¡Seño! ¡Buenos días!
Fryderyk: —Buenos días, mi pequeño viento tempestuoso. ¿Cómo has amanecido?
Yuki: *riéndose*—¡De maravilla! Bueno... más o menos. Creo que comí demasiado anoche y ahora me duele la panza.
Fryderyk: —Siempre corres tras el placer efímero del azúcar... y luego caes víctima de sus consecuencias. —El sustentador de la tranquilidad siempre tan observador notó la pila de haori que Yuki tenía en el sofá. —Veo que ya no duermes con esas ropas puestas.
Yuki: —ignoró su pregunta y parpadeó confundido —¿Eh? ¿Eso significa que me va a doler la panza siempre?
Fryderyk sonríe con melancolía: —Significa que todo en exceso trae consigo su precio, mi querido Yuki. (Tiene algún tiempo que no lo veo vestir sus haori... ¿acaso ya no le gustan?)
Yuki: —Ohhh... bueno, igual lo haría otra vez. (Esa pizza estaba bien rica la mera verdad)
Fryderyk: dejó escapar una leve risa, con esa calidez casi paterna que siempre tenía con él. —Dime, ¿cómo ha sido tu misión hasta ahora?