12. ♡

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Los números en la mente de Jake se amontonaban como un volcán a punto de explotar. A pesar de que caminaba entre los pasillos de la universidad, rodeado del bullicio habitual de estudiantes que reían, charlaban y se apresuraban hacia sus clases, él apenas podía concentrarse en algo que no fuera el caos numérico que lo atormentaba.

A su lado, Jay y Felix, el nuevo amigo rubio que se había unido a su círculo hace unos días, conversaban animadamente. Felix, con su acento ligeramente diferente y su voz entusiasta, le contaba a Jay sobre sus prácticas de baloncesto, gesticulando con las manos mientras describía cómo había encestado un tiro espectacular. Aunque la historia parecía interesante, Jake no podía prestarle atención. Su mente estaba atrapada en la clase de matemáticas que había tenido hace apenas unos minutos.

Había puesto toda su atención en la lección, siguiendo cada trazo que el profesor hacía en la pizarra, escuchando atentamente cada palabra como si su vida dependiera de ello. En ese momento, había sentido una chispa de comprensión, una rara sensación de triunfo al entender algo que siempre se le había resistido. Pero esa felicidad efímera se había desvanecido tan rápido como había llegado. Cuando intentó resolver los problemas por su cuenta, los números se rebelaron contra él, y los resultados que escuchaba de sus compañeros eran tan diferentes a los suyos que sintió que su globo de felicidad explotaba en mil pedazos. ¿Qué había hecho mal? ¿Por qué los números nunca cooperaban con él?

Desde que habían salido al receso, Jake no había dejado de quejarse internamente, repasando una y otra vez los pasos que había seguido, tratando de encontrar el error. Sus pensamientos eran un torbellino de números y frustración, tan intensos que casi podía escucharlos retumbar en su cabeza como un eco interminable. Pero de repente, un dolor agudo y repentino en la parte posterior de su cráneo lo sacó de su ensimismamiento.

- ¡Ah! -gritó Jake en voz baja, más por sorpresa que por el dolor en sí. Se detuvo en seco, interrumpiendo su caminata, y se llevó instintivamente la mano a la parte trasera de su cabeza, donde el dolor persistía como un latido sordo. Con el ceño fruncido, se giró para ver quién había sido el responsable de aquel acto de violencia capilar.

Allí estaba Heeseung, su hermano mayor, caminando con un grupo de amigos que reían a carcajadas por alguna razón desconocida. Heeseung, con su sonrisa despreocupada y su actitud de líder natural, abría su casillero mientras continuaba la conversación con los demás. Jake no necesitaba preguntar quién le había jalado el cabello.

- Ese es tu hermano, ¿no? -la voz de Felix llegó a sus oídos, interrumpiendo sus pensamientos. Jake asintió con un gesto resignado, frotándose aún la zona afectada.

- No, si es su clon -respondió Jay con una sonrisa sarcástica, haciendo que Felix lo mirara con una expresión entre confundida y molesta.

- Sí, para mi mala suerte, lo es -dijo Jake, acomodándose cuidadosamente el cabello para que estuviera presentable nuevamente.

- ¿Mala suerte? Para mí él es genial -comentó Felix, sin darse cuenta de la mirada incrédula que Jake le lanzó. Sus palabras resonaron en el aire como una declaración absurda, casi cómica.

- ¿Genial? ¿Crees que él es genial? -preguntó Jake, levantando una ceja y mirando a Felix como si acabara de decir la cosa más ridícula del mundo.

La idea le parecía tan absurda que Jake tuvo que contener una risa irónica que amenazaba con escapársele. ¿Desde cuándo Heeseung era considerado genial? Para él, su hermano mayor no era más que un chiste andante, era el tipo de persona que se tropezaba con sus propios pies al caminar, que decía cosas tan ridículas que dejaban a todos boquiabiertos.

No tenía nada de genial. Y la sola idea de que alguien lo viera de esa manera, le resultaba tan ridícula que por un momento Jake se preguntó si estaban hablando de la misma persona.

യᩙ   ݂    ݁   𝗕𝗲𝘆𝗈𝗇𝖽  𝘁𝗶𝗆𝖾   💍ᩙ꤬᭪  |  𝖲𝗎𝗇𝗀𝖩𝖺𝗄𝖾Donde viven las historias. Descúbrelo ahora