Nick
En ocasiones, cuando algo me sorprendía o me gustaba mucho, tendía a desconectarme del mundo. Era como si todo a mi alrededor se desvaneciera y solo existiese aquello que tanto deslumbre me había causado. Y justo eso era lo que estaba pasando en ese momento.
La sorpresa de Mateo me había dejado boquiabierto, chorreando baba y sin siquiera poder decir una palabra. No creí que me conociera tanto. No hasta el punto de encontrar un lugar que se acoplara a mí y que yo pudiera decir «me encanta», claramente rompió mis expectativas con respecto a todo lo que había imaginado. Por un momento llegué a pensar que me llevaría a algún club gay raro y estuve a nada de cancelar la cita. Pero, vaya, definitivamente se lució.
Ahora, en ese lugar, podía sentir a mi corazón latiendo como loco, lo tenía en la garganta (metafóricamente, creo. Aunque sí sentía algo en la garganta, pero seguramente era el nudo que se me había formado)
Y estaba tan absorto en el lugar, en la decoración y en las cosas a mi alrededor, que a la primera no entendí lo que Matt había dicho, sino que me tocó procesarlo unas 3 veces en mi mente antes de entender a qué se refería.
Ayudarme. Meredith. ¿Ayudarme en qué? ¿En la mentira tan innecesaria que había dicho por la presión del momento? ¿Cómo le decía que realmente no sentía nada por la chica?
Tal vez me estaba complicando, porque en realidad no era difícil decir: «Oye, realmente no me gusta. Solo lo inventé porque…», ¿por qué lo inventé en primer lugar? Era absurdo. Yo era absurdo.
Pero entonces decidí que no era momento de hablar de mis supuestos sentimientos por Meredith, sino que era momento de hablar de nosotros. Porque era nuestra cita, ¿no?
—No creo que sea adecuado hablar de ella en este momento. Porque es nuestro momento, ¿no? Es nuestra cita. Deberíamos hablar de nosotros.
Y sí, estaba evitando hablar de ese tema, por eso le decía eso de hablar sobre nosotros, pero la verdad era que también quería escucharlo, saber de él, sus cosas favoritas y lo que más amaba.
Si bien ya lo conocía un poco, no tanto como él a mí. Él había organizado todo esto. Porque me escuchaba cada vez que hablaba, aunque me portara de forma grosera o tratara de alejarlo.
Había llegado a pensar que él no me conocía de nada, pero ahora, viendo esto, puedo decir que sabe más de mí que muchas personas. Se ha tomado el tiempo de prestarme atención y en cierto modo eso me gusta, más de lo que podría admitir.
Yo de él sabía muy poco, tal vez casi nada. Cosas como: ama las fiestas, el alcohol, el fútbol, las cosas modernas y la ropa holgada. Tenemos un gusto musical distinto, obvio. Él es algo como «le rezo al diablo cada noche», y yo soy como «bendito sea Dios y todos los ángeles». Pero aún así, siendo tan diferentes, he logrado ver que conectamos bien, porque por alguna razón su presencia calma muchas cosas en mí, me hace bien. Por momentos puedo olvidar que es el insoportable Mateo Evans.
Sinceramente, nunca llegué a considerar el poder ser amigo de una persona así, tan opuesta. Pero teniéndolo frente a mí, con esos ojos tiernos y la sonrisa pura, podría estar seguro de que no era imposible, de que podría acostumbrarme a sus tontas preguntas y a sus innecesarios chistes raros, que, según él, buscaban romper el hielo (?)
Podría soportarlo, claro que sí, de hecho, ya empezaba a hacerlo, porque debía admitirlo, me gustaba estar con él, mucho. Pero eso significaba que estaba cayendo en los encantos del increíble Mateo y no estaba seguro de qué tan bueno o tan malo podría ser eso.
—¿Seguro? —pregunta.
—Totalmente.
—¿Sobre qué podríamos hablar nosotros? Es decir, no sé yo… no sé sacar conversación.
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Hey Nick
RomanceUna pequeña confusión puede ser el comienzo de todo. ¿No es así? Te equivocas de persona y gracias a ello encuentras a la indicada. Un nuevo año escolar, nuevos comienzos. ¿Qué pasa cuando encuentras el amor por accidente? Cuando por un... «Error»...
