castigo

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Shota vio la pizarra con indiferencia y aburrimiento, su pie se movía ansioso para que diera la hora para irse, veía el reloj muchas veces en un minuto, estaba aburrido, quería ir a casa, dormir y no preocuparse por las tareas que le mandaron.

Su amigo Beomgyu, a diferencia de él, anotaba las cosas del pizarrón y también participaba en clase, era un chico realmente inteligente y a pesar que el castaño también lo era, Choi era más participativo.

Por otra parte, Jongseob igual estaba concentrado a la clase, tenía que hacerlo, pues era el nuevo chico de otro país, así que no debía perder su reputación de un estudiante inteligente.

Por fin, el timbre que anunciaba la última clase sonó y el adolescente de 14 años se puso rápidamente de pie, estirando su cuerpo por las horas que pasó sentado, empezó a guardar sus libros y todo lo necesario para irse a casa.

—Haku Shota.—Escuchó a sus espaldas la voz femenina y ubicó rápidamente de quien era, era de una chica de su salón, a veces hicieron trabajos juntos.—¿Podemos hablar?

Todo el salón quedó en silencio incluido Beomgyu, quien veía con curiosidad la escena, Shota se colocó su mochila en la espalda y asintió, acompañando a la chica hasta el pasillo de la escuela

—¿Qué sucede?—Inquirió, viendo a Beomgyu, quien le señaló que lo esperaba en la salida.

—Me gustas mucho.—Dijo, haciendo que el muchacho se sorprendiera. ni siquiera conocía del todo bien a la chica, tampoco podían llamarse amigos, le era realmente indiferente. —¿Quieres salir conmigo?—Dijo, extendiendo una carta para dársela.

—Lo siento.—Murmuró, tomando la carta para no dejar la mano extendida.—Pero no me gustas.

El castaño hizo una leve reverencia y pasó al lado de la chica, tomando la carta en su mano y protegiéndola de las miradas curiosas, al salir, se encontró con Beomgyu, quien estaba recostado en la pared.

—¿Qué pasó?

—Nada importante.

—¿Eso es una carta de declaración?— Preguntó Jongseob con burla, tratando de arrebatar la carta, pero Shota fue más rápido y lo paró.—¿Que te pasa, Shota?

—Es privado.—Respondió.—No la leas

—Eres un aburrido.

...

—¿Qué es eso?—Preguntó Keeho con curiosidad.—¿Es una carta de amor?

—Una compañera me lo dio.—Explicó, viendo como el pelinegro fruncía el ceño.—Cuando teníamos 14, no quise botar la carta, así que la guarde.

Keeho abrazó de la cintura a Shota, besando su cuello, a pesar que este solo veía la carta entre sus manos. Solo la leyó una vez y nunca más lo volvió a hacer, la mantenía oculta de todos, jamás dejo que alguien que no fuera él la leyera.

Ladeo su cabeza cuando Keeho empezó a besar su cuello, dejando la carta en el escritorio, para después voltear y abrazar del cuello al mayor quien sostenía sus caderas, le gustaba cuando las tocaba, Keeho tenía movimientos muy marcados al momento de tocarlo.

—Mhm.—Murmuró, besando los labios del mayor.—Mi abuelo sigue aquí.

—Hoy es su último día.—Susurró.—Mañana ya no estará aquí.

—Keeho...

Se escucharon unos golpes en la puerta y Keeho se separó rápidamente de Shota, la puerta fue abierta dejando ver al señor Jeon, quien solo miro de una mala forma a Keeho, el pelinegro estaba acostumbrado a recibir ese desprecio del abuelo del menor, aun así, le molestaba que lo trataran así.

❥︎ 𝗻𝗶𝗻̃𝗼 𝗺𝗶𝗺𝗮𝗱𝗼 | 𝗄𝖾𝖾𝗌𝗈𝗎𝗅 ★ఌ︎༄Donde viven las historias. Descúbrelo ahora