A New Beginning

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14 de Julio 2009

Poco faltaba para llegar a destino y se le humedecieron los ojos de pensar en Isidro. Se secó las lágrimas con premura, era ridículo, no se estaba mudando al otro lado de España. Madrid estaba lo suficientemente cerca para verse los fines de semana e incluso según su horario algún día de semana. Pero no podía evitarlo, él era su padre pero también era mucho más que eso

Desde ese día en que Adela ya no despertó, él se había convertido en todo para ella, su padre, su madre, su confidente y consejero, así que no podía evitar las lágrimas sabiendo que ya no le vería todos los días. Al menos sabía usar el wsp así que podría seguir hablando con él tanto como pudieran

Tampoco era como que fuera seguro que se mudaría definitivamente a Madrid aun, ya se había matriculado y había llevado la mayoría de sus cosas pero las clases no empezaban hasta septiembre así que probablemente después de unos días volvería a Toledo. Eso si es que no encontraba un empleo, pues necesitaba trabajar para poder solventar el vivir en la cuidad. Todo eso solo le aumentaba el nerviosismo, no podía quedarse para siempre con Marta, por mucho que quisiera tenía que ser capaz de encontrar un lugar donde vivir y un empleo que le diera suficiente al menos para la renta. Eran tantas las cosas que podían salir mal...

Pero por otra parte estaba emocionada por empezar ese sueño que tantas veces creyó inalcanzable. Entraría a la universidad a estudiar periodismo como siempre había soñado. Haber quedado en la universidad que quería era un aliciente adicional que le entibiaba el pecho igual que lo hacía el hecho de estar en Madrid con Marta

Sonreía como estúpida cada vez que lo recordaba, no iban a vivir juntas eso estaba claro, pero también lo estaba que al fin iban a pasar más tiempo juntas y más de alguna vez despertarían abrazadas de esa manera que adoraba tanto. Además aun no encontraba donde vivir así que obviamente los primeros días (o semanas) se quedaría con ella.

Nadie había objetado el ofrecimiento de Marta, en especial cuando le dijo a Damián que si bien, le cargaba tener desconocidos en casa, no tenía problemas en prestarle la pequeña habitación de invitados de su apartamento con la condición de que encontrara lo antes posible donde vivir

Isidro y Fina se comprometieron a que no sería más que por un par de semanas y bajo la severa mirada de Damián, Marta agregó que eso esperaba porque no quería tener problemas con ninguno de los dos.

"Estás segura que no quieres estudiar con Felipe?", le preguntó Fina al salir del despacho y ella le golpeó el hombro aguantando la risa mientras Isidro las empujaba desde atrás para que se apuraran en salir mientras las hacía callar

"Shhhh!!, cállense antes que nos descubran a todos!"

Estaba nerviosa, imposible no estarlo. Había tanto que podía salir mal...desde los estudios hasta ellas mismas. Además Toledo no era un pueblo pequeño pero en comparación a Madrid si lo era, y adicionalmente la mayor parte de su vida la había pasado alejada de Toledo en sí, viviendo en la casa vieja junto a su padre en ese pequeño pueblo que antes había sido la colonia de la fábrica, así que era imposible no sentirse intimidada por la ciudad.

El tren se detuvo y se dio cuenta que había llegado. Tomó el bolso que llevaba con las últimas cosas que le quedaban por llevar a su nueva vida, le mandó un mensaje a Isidro otro a Marta y bajó del tren.

M: dónde estás?

Leyó el mensaje y miró rápido por la estación, no buscó mucho antes de verla. Llevaba un pantalón de buzo y la sudadera de la universidad. Se quedó mirándola en la distancia, pudo notar que su atención estaba en el teléfono seguramente esperando que le respondiera. Como podía ser tan ridículamente guapa...era casi insultante... quizás era porque nunca se esforzaba mucho, no realmente. Quizás era eso lo que hacía que fuera más guapa aún. Caminó despacio hacia ella y no sabía que mirar, si sus hermosos rizos desordenados, el gesto de concentración que tenía en el teléfono, el cómo le quedaban los pantalones...se le escapó un suspiro... no pudo evitarlo. Estaba hasta las trancas, lo sabía y eso le hacía feliz y le asustaba a partes iguales. Es que todo iba mejorando entre ellas al punto de que le costaba mucho imaginar un futuro sin Marta, y eso mismo era lo que le asustaba. Qué pasaría si compartiendo más y conviviendo más se daban cuenta de que nada era tan fácil entre ellas como creían? O si Marta se aburría de ella? o peor, se daba cuenta de lo diferente que eran?

BoomerangHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora