Capitulo V

710 84 26
                                        

-¿Que le hiciste? ¿¡Que mierda le hiciste a mi hijo!?

-Yo...no hice nada...¡Nada! ¡La silla voló de la nada!

-Escucha, no me importa que seas policía o alguna mierda parecida, ¡Nadie se mete con mi hijo!

Cada vez mi vista se hace mas clara y mis oídos identifican las voces que resuenan, levanto un poco la cabeza y puedo observar como dos figuras tiradas en suelo pelean.

-Basta... - susurro aun recobrando estabilidad.

Ellos siguen peleando. Segundos después reconozco que ellos son Samuel y mi padre.

-¡Basta! - saco fuerzas y les grito, ambos paran y enfocan su mirada en mi. Mi padre suelta a Samuel y se baja de su pecho - creo que le estaba ganando - y viene hacia mi dirección.

-Guillermo ¿Estas bien? - le asiento, y el me acomoda para sentarme, pero el dolor en mi cadera me lo impide, el lo nota y me deja en el mismo lugar - ¿Te duele mucho? - asiento.

Samuel nos mira preocupado pero se queda donde esta, sabe que si se acerca probablemente mi padre se enoje, otra vez. Su mirada se enfoca en mi, me sonríe.

-Bien, tu - señala a Samuel sin mirarlo - ven aquí y ayúdame a llevarlo al sofá.

El policía se levanta y viene hacia nosotros, se pone a mi lado izquierdo y toma mi brazo. Mi papá hace lo mismo desde el lado derecho.

-Lo siento Guillermo - dice, y me levanta, Samuel lo imita.

Grito. Siento que me están apuñalando la cadera una y mil veces. Me levantan y me llevan rápidamente a la sala, me dejan con cuidado sobre el sofá y me sueltan.

-¿Estas cómodo? - me pregunta mi amigo.

-Sí, creo, gracias - me acomodo de forma que puedo mirarlos a ambos.

-Iré a ver donde esta Rodrigo. Con suerte no habrá escuchado nada. Aclárenme que paso cuando vuelva por que aun estoy confundido - un poco aturdido, se va de la sala.

Miro a Samuel, otra vez me examina.

-¿Es así tu casa todos los días? - pregunta con una sonrisa. Río junto a el - bueno, ahora enserio, ¿Que paso?

Tomo aire y le respondo.

-Sinceramente, no lo sé - hago una pausa - desde que llegamos aquí, no pasa nada mas que cosas  raras, es extraño.

-¿De donde vino la silla? - pregunta sin apartar la vista de los trozos rotos de la silla en el piso.

-No sé. Solo vino de aquí, la casa estaba cerrada, nadie pudo haber entrado o algo así.

-¿Aun te duele? - ahora me observa a mi.

-Si - respondo, y me muevo para corroborarlo, hago una mueca de dolor al hacerlo.

-Déjame ver.

Se acerca hacia donde estoy para luego sentarse en el sofá junto a mi, me toma la cintura. Me sonrojo. No estoy acostumbrado a que me toquen, el levanta el poleron junto a la camiseta y toca mi piel. Su tacto me hace estremecer.

-Tienes un gran moretón - empieza a decir sin dejar de tocarme - pero fuera de eso, creo que estarás bien.

-¿Crees? - le sonrío.

-Estarás bien, confía en mi - toca por tercera vez la zona impactada y reprimo un quejido, el lo nota y aparta su mano, me acomoda las prendas y se para. Veo a mi padre entrar a la habitación.

-Esta durmiendo, no se despertó - mientras habla, trae una silla de la mesa principal y se sienta junto a nosotros - ahora, explíquenme que paso.

Condenado | WigettaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora