El origen de una rivalidad.

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A la mañana siguiente, Jennie se preparó para trabajar. Comenzó a peinar su cabello lentamente frente al espejo, mientras una enorme sonrisa se formaba en su rostro. La noche anterior no había sido tan mala; las pilotos fueron consideradas con ella, así que la coreana sentía más tranquilidad para poder realizar sus actividades sin tantos pensamientos perturbadores en la cabeza.

Terminó su peinado del día y se regaló una última sonrisa a sí misma.

Giró la cabeza hacia la cama, donde yacía un Taehyung completamente agotado y ebrio. Su mirada cambió de panorama hacia la pequeña mesita de noche, donde descansaba el diminuto broche que Lisa le había enviado.

Un poco indecisa, lo tomó con una extremada delicadeza y lo colocó en su bata, cerca de su pecho.

Salió de la habitación y caminó con rapidez hacia la torre, con una mano sujetando un enorme café americano. Cuando su mano libre estuvo a punto de empujar la puerta de acceso, una voz la detuvo.

"Buenos días, señorita Kim."

Jennie giró la cabeza con curiosidad, y una sonrisa involuntaria se dibujó en su rostro al ver de quién se trataba.

"Rosie." murmuró con ternura. "¿Por qué me llamas señorita Kim?"

"Me encanta tu apellido." confesó la rubia con ímpetu.

"Es el apellido más común en todo Corea, Rosé." replicó la morena, alzando una ceja.

Rosé rió levemente y negó con la cabeza.

"Que sea el más común no significa que a todos les quede bien. Ese apellido, en ti, es totalmente diferente."

Jennie se sonrojó de inmediato. Había algo en la forma en que Rosé la miraba que hacía que su cuerpo temblara hasta los huesos y sus latidos se volvieran más ruidosos.

"Por cierto, lindo broche." dijo la rubia, bajando la mirada mientras su dedo señalaba el tulipán enganchado en la bata.

La coreana abrió los ojos, sorprendida. Había olvidado por completo que llevaba el broche enganchado al pecho.

"Gracias." respondió nerviosa, apartando la mirada.

"Yo también quisiera uno."

No, no quisieras —pensó Jennie.

"Bueno, tengo que trabajar..." dijo Jennie en un tono desanimado. Si pudiera, se quedaría hablando por horas con la rubia.

Rosé asintió con rapidez y abrió la puerta de inmediato.

"Yo también entraré." comentó con su sonrisa tan característica.

"¿Por qué? ¿Estás enferma?" lanzó Jennie con preocupación.

"Tranquila, Jendukie. Son solo pruebas de rutina. La primera carrera es este fin de semana y necesito tener mis chequeos en orden." explicó, aún con la mano sosteniendo la puerta.

Jennie asintió, un poco apenada por la preocupación excesiva que acababa de mostrar.

"Oh... entonces pasemos."

  𐙚 𝙊𝙪𝙩 𝙤𝙛 𝙢𝙮 𝙡𝙚𝙖𝙜𝙪𝙚. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora