El triángulo.

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Las palabras de Mina quedaron flotando en su mente, la intriga que dejó en su cerebro era terrible, hizo que la imaginación de Jennie volara de un muy mal modo.

Mina se había quedado apenas unos minutos a su lado. Había sonreído, se había movido con esa calma elegante que siempre la hacía parecer inofensiva, y había dicho cosas que parecían sofocar a Jennie a propósito. Había dejado en el aire la posibilidad de que en la historia entre Lisa y Rosé hubiera algo que Jennie debía saber, algo que debía averiguar. No entendía por qué Mina querría enredarla hablándole así.

Jennie se la pasaba a diario con la mirada perdida y un poco aturdida. Cada ruido fuera del consultorio le llegaba con volumen excesivo. Miró el teléfono esperando su hora de salida. A su mente llegó el recuerdo del beso que se había dado con Lisa y el remordimiento que lo acompañó después.

Mina, por su parte, no dejó de intrigar. En el paddock hablaba con discreción a quien fuera necesario. Cada palabra era un empujón en la dirección hacia el peligro. No necesitaba más; ella no buscaba romper vínculos con pruebas, sino con semillas de maldad, una duda aquí, un recuerdo ahí. Sabía que Jennie era la clase de persona que, sembrada la duda, excavaría hasta encontrar lo que su mente sospechaba.

Las horas pasaban lentas últimamente. Rosé, por su lado, no se quedó de brazos cruzados. Esa misma tarde empezó a mandarle pequeñas cosas a Jennie, una nota con una flor prensada y una palabra escrita a mano "te extraño", una taza de té especial que sabía que a Jennie le calmaba los musculos después de la guardia; un libro de poemas con una frase corta, "Te extraño. Deseo envolverte en un abrazo enorme."

No eran regalos ostentosos; eran gestos y detalles que provenían desde el cariño que Rosé decía tener hacia Jennie, la rubia era una mujer de palabra y de acción. Cada detalle traía una intención clara, demostrar, acercarse y disculparse, aunque para Rosé aún no era claro el por qué se disculpaba.

Jennie los recibió con la rabia de quien no sabe si agradecer o sentir aún más culpa. Cada gesto de Rosé activaba en ella un alivio momentáneo y, al mismo tiempo, la imprudencia por haber besado a Lisa. Porque la realidad en su corazón era así de contradictoria, Rosé la sostenía con ternura y, sin embargo, Jennie sentía en su pecho la marca de unos labios distintos.

Lisa no se quedaba atrás. Cada vez que podía le escribía mensajes cortos, casi directos, "Puedo esperarte", "Dame una oportunidad", "No te alejes de mí por una culpa que no debes sentir". Cuando la veía brevemente en el circuito o en el comedor, sus miradas lo decían todo, urgencia, necesidad y arrepentimiento. Pero Lisa no suplicaba con la suavidad de Rosé; su ruego era furioso y áspero, porque tenía la sensación de que el tiempo se le acababa, que la oportunidad se le escapaba de las manos. Ella necesitaba respuestas. Jennie también sabía eso, y esa conciencia la aplastaba.

Rosé odiaba ser intensa, no le gustaba rogar, pero en lugar de retroceder decidió recuperar la cercanía de Jennie a toda costa. Le escribió mensajes que no exigían nada, eran sugerencias."Si necesitas tiempo, tómalo. Solo quiero que sepas que te espero", "Deje un poco de pan en tu habitación, como te gusta, espero Jisoo y Taehyung no lo devoren". Un día tan solo le envió un vídeo de un pequeño capibara comiendo un trozo de sandía y eso logró sacar una pequeña sonrisa en Jennie. Todo parecía pensado para recordarle a Jennie que ella seguía ahí, que estaba esperándola.

Una tarde, cuando la luz entraba directa por la ventana del consultorio y el cansancio pesaba más que el sol, alguien tocó el marco de la puerta, Jennie subió la mirada y ahí estaba, era Rosé. Entró con una bolsa pequeña, cerrando la puerta detrás de ella, con el pelo recogido y una sonrisa tímida pero coqueta, se veía segura cómo siempre pero con un aspecto vulnerable, para Jennie todo era contradictorio en el aspecto de la rubia y eso de alguna manera la derretía por dentro. Sus ojos se iluminaron apenas al verla; no había enojo ni reproche en ellos, solo añoranza y cariño.

  𐙚 𝙊𝙪𝙩 𝙤𝙛 𝙢𝙮 𝙡𝙚𝙖𝙜𝙪𝙚. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora