Pureza e inocencia.

788 83 13
                                        

Los días libres de Jennie llegaron a su fin.

Habían pasado exactamente dos semana desde que Jennie tomó distancia de aquél par de mujeres competitivas.

Rosé había respetado el espacio de la coreana y, de vez en cuando, le enviaba mensajes de texto dándole los buenos días y recordándole comer. Por otro lado, Lisa era más insistente y pasaba día y noche intentando encontrarse con la más bajita.

"Quizá deberías levantarles el castigo. Rosé está siendo respetuosa, pero Lisa comienza a asustarme." confesó Seulgi.

Jennie se había hecho un poco cercana a la doctora Kang y, como no tenía a sus dos mejores amigos para hablar de su situación, decidió compartir su historia con su compañera de trabajo.

"Anteriormente me habías dicho que involucrarme con ellas era mala idea. ¿Y ahora me dices que les levante el castigo?"

"Lo dije porque son mujeres famosas y poderosas. Involucrarse en el mundo tan cerrado en el que viven no es sano para nadie."

La castaña analizó las palabras de su compañera. Hasta cierto punto tenía razón: ambas eran famosas, y si antes había llorado desconsoladamente porque unos paparazzis la hostigaron, no podía imaginar qué otras situaciones jugarían con sus nervios.

La torre médica había estado muy tranquila en el transcurso del día. Llegaban algunos pilotos a hacerse pruebas, con algún músculo tenso o pequeños esguinces. Nada que pudiera impresionar a Jennie. Ella quería más, quería casos diferentes a una rodilla adolorida, pero esto era con lo que podía conformarse por ahora.

El tiempo pasaba lento, y mientras sostenía un expediente con el nombre de algún piloto, su cabeza aún daba vueltas al asunto que involucraba a aquellas chicas. Jennie no iba a mentir: temía que el distanciamiento entre las tres no funcionara y que ellas ni siquiera hubieran intentado mejorar sus comportamientos. Sobre todo Lisa, que era más grosera e impulsiva. Miles de preguntas giraban en su cerebro: ¿Es buena idea volver a acercarse a esas mujeres? ¿Exactamente qué pasaría si volviera a contactarlas? ¿A cuál buscaría primero?

Pasaron las horas y el día había llegado a su fin. Jennie tomó sus cosas y se dirigió a su habitación. Al entrar, se llevó la increíble sorpresa de ver a su mejor amigo sentado en el sofá mientras bebía una copa de vino.

"¿Taehyung?" preguntó Jennie, sorprendida y emocionada al mismo tiempo.

"El mismo que viste y calza" respondió el castaño mientras se ponía de pie.

"¿Cuándo llegaste? ¿Cómo? ¿Por qué no avisaste?"

Taehyung colocó la copa en la mesa de centro y puso las palmas en alto.

"Una pregunta a la vez, preciosa." El chico suspiró. "Llegué hace dos horas. Conduje hasta aquí y no avisé porque sabía que rechazarías mi visita."

Jennie brincó de emoción. Tener a su amigo ahí la hacía sentir un poco más segura.

"Ah, Jisoo dice que lamenta no poder venir. Está más ocupada de lo normal y le denegaron la licencia para días libres. Nuevas políticas" agregó el chico, peinando su cabello.

"Una completa mierda" susurró la coreana mientras rodaba los ojos.

"Deja de llorar y dame un abrazo, Nini."

La coreana no se lo pensó dos veces y saltó a los brazos de su mejor amigo.

Un sonido agudo interrumpió el suave abrazo. Era el timbre de la habitación. Jennie hizo un movimiento para ir hacia la puerta, pero Taehyung la detuvo.

  𐙚 𝙊𝙪𝙩 𝙤𝙛 𝙢𝙮 𝙡𝙚𝙖𝙜𝙪𝙚. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora