Jennie tardó un rato en dormirse esa noche.
La historia de Rosé seguía girando en su cabeza, se preocupaba genuinamente por ella aún cuándo todo eso fue en el pasado.
A la mañana siguiente, la torre médica estaba más activa de lo habitual. Día de carrera.
Jennie se colocó la bata blanca, revisando informes mientras el rugido lejano de los monoplazas la distraía ligeramente. Ese sonido siempre le aceleraba el pulso, aunque jamás lo admitiría en voz alta.
Rosé pasó a verla antes de salir a correr.
"Hoy va a ser intenso", dijo, apoyándose en el marco de la puerta.
"Como siempre", respondió Jennie, pero sonrió al verla.
Rosé se acercó y bajó la voz.
"Si necesitas un respiro, estaré cerca y vendré más rápido de lo que manejo."
Jennie le sonrió tímidamente pero asintió.
La carrera no tardó en complicarse.
En la vuelta diecisiete, un incidente en la curva rápida provocó una bandera amarilla. Jennie levantó la vista de los documentos cuando escuchó el apellido por radio.
Manobal.
Su estómago se tensó.
El coche de Lisa había salido de pista lo suficiente como para causar ruido en los fanáticos. No fue un impacto fuerte, pero sí lo bastante violento como para activar el protocolo médico.
Minutos después, Lisa apareció en la torre médica, aún con el casco en la mano y el traje entreabierto. Tenía una pequeña herida en la ceja y la respiración agitada. Jennie salió de su consultorio y caminó directamente hacia la tailandesa.
Cuando sus miradas se cruzaron, algo cambió.
"Siéntate", dijo Jennie, profesional, señalando la camilla.
Lisa obedeció sin discutir. Eso ya era raro.
Jennie se acercó con una linterna clínica.
"Mírame", pidió.
Lisa lo hizo. No apartó la vista ni un segundo.
"¿Mareo? ¿Náuseas?"
"No", respondió Lisa. "Solo...mucha emoción y bastante adrenalina."
Jennie levantó una ceja.
"Eso no es un diagnóstico."
Lisa sonrió apenas.
"Entonces dime tú qué es."
Jennie suspiró, limpiando con cuidado la herida.
"Eres imprudente", murmuró.
"Solo cuando corro", respondió Lisa. "Y solo porque confío en que tú estarás aquí."
Ese comentario atravesó la máscara profesional de Jennie.
"Una imprudente bastante coqueta." susurró girando los ojos.
Terminó de vendarla y dio un paso atrás.
"Estás bien para continuar", dijo con firmeza. "Pero no te fuerces. Si hay dolor solo detente."
Lisa se levantó despacio.
Antes de irse, se detuvo un segundo.
"Gracias, doctora Kim. Por siempre salvarme."
Jennie solo la miró con sus ojos brillantes y le regaló una sonrisa.
Desde la puerta, Rosé había visto parte de la escena. No interrumpió. No frunció el ceño y mucho menos se enojó. Solo observó cómo Jennie se quedaba quieta unos segundos más de lo necesario.
Más tarde, cuando la carrera terminó y la torre volvió a calmarse, Jennie salió al exterior para tomar aire fresco.
Rosé estaba sentada en una de las escaleras, con una botella de agua en la mano.
"¿Todo bien?" preguntó la rubia.
Jennie se sentó a su lado.
"Sí... y no", admitió.
Rosé asintió, como si ya lo supiera.
"Con ella todo es con urgencia", continuó Jennie. "Todo pasa solo cuándo hay peligro."
"¿Y conmigo?" preguntó Rosé, sin mirarla.
Jennie giró el rostro hacia ella.
"Contigo... siento que puedo respirar."
Rosé intentó disimular su sonrisa, eso era lo que ella buscaba darle a Jennie. Un respiro.
"Eso suena que es importante para ti, Nini." Rosé le dió un beso en la frente y se puso de pie para ir a descansar de la intensa carrera.
La tarde cayó sobre el circuito, pintándolo de tonos azules. A lo lejos, Lisa aún celebraba con su equipo, todos bebían y bromeaban un poco.
La tailandesa comenzó a sentir un pequeño mareo, no estaba segura si era el alcohol o el golpe de la tarde. Caminó con cautela alejándose de todos para que no la animaran a seguir bebiendo. Salió del circuito y apresuró el paso hasta llegar a la puerta del hotel.
Pero al llegar sus pies se congelaron, allí estaba Jennie, parada en la entrada con un look sencillo y los brazos cruzados mientras miraba el cielo.
"Jennie." dijo llamando la atención de la coreana.
Jennie caminó hacia ella y le sonrió enormemente.
"Felicidades por haber ganado la carrera."
Lisa bajó la cabeza tímida y asintió.
"Gracias. Es muy importante que lo digas." La miró por unos segundos, Lisa no podía creer lo bella que se veía aunque solo tenía una camisa de tirantes y un pans gris holgado. "Por cierto, ¿Qué haces aquí a esta hora? es tarde y hace frío."
"Lo sé, te estaba esperando. " declaró.
Algo dentro de Lisa comenzó a hormiguear. Jennie la estaba esperando, no podía creerlo.
"¿Me estabas esperando?" preguntó intentando aguantar la emoción.
Jennie asintió.
"Hay algo muy importante que quiero preguntarte."
Jennie puso un semblante serio al pronunciar esa frase pero los ojos de Lisa brillaban con intensidad al saber que Jennie la esperó y que ahora quería hablar con ella.
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𐙚 𝙊𝙪𝙩 𝙤𝙛 𝙢𝙮 𝙡𝙚𝙖𝙜𝙪𝙚.
RandomJennie Kim, una reconocida y talentosa doctora es contratada como médica privada para un equipo de Fórmula 1 mundialmente famoso. Todos en el mundo de la F1 admiran su belleza y habilidades médicas, ganándose la aprobación de los pilotos y técnicos...
