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"Debes estar bromeando." Soltó la mujer en un tono nervioso. "Esta boda es importante, Lalisa, no es una invitación de cumpleaños que puedas rechazar."

"Soy consciente de ello, madre." Admitió la tailandesa. "Pero dime, ¿en verdad crees que esto funcionará? Si Seung Yoon y yo nos casamos, terminaremos divorciándonos al mes."

La mujer soltó un enorme suspiro.

"¿Quién es?" Preguntó mientras se cruzaba de brazos y miraba a la alta.

La tailandesa frunció el entrecejo, sin entender la pregunta de su madre.

"¿Qué?"

"¿Quién es la grandiosa mujer por la cual no quieres casarte?" Preguntó.

Lisa suspiró derrotada.

"Kim Jennie."

Su madre se puso de pie y la encaró abruptamente.

"¿Kim? ¿No había un apellido más común?" Cuestionó. "¿Se dedica a algo decente, tan siquiera?"

Inconscientemente, la mano de Lisa se cerró en un puño ante las palabras de su progenitora.

"Es doctora, una doctora excelente." Una sonrisa se formó en el rostro de Lisa. "Debes verla en acción, trabaja con tanta pasión y yo... una vez me lastimé horrible el abdomen y me ayudó..."

"Claro que sí, porque ese es su trabajo, hija." Interrumpió con frialdad. "Estoy intentando ser considerada contigo. Si tu padre se entera de que quieres romper este matrimonio por una mujer no sé de qué sería capaz. Mi consejo es que no abandones este plan. Nos conviene a ambas familias, es algo tradicional."

"¿Tradicional?" Replicó con una mueca amarga. "A ustedes nunca les he importado realmente. Tú siempre te has quedado en silencio por culpa de mi padre y ahora pretendes que yo haga lo mismo."

"No me digas esas cosas." Advirtió la mujer.

"Mi padre me golpeó hasta el cansancio cuando se enteró de que quería ser piloto y, ahora que lo soy, lucra conmigo y me busca esposo..." Lisa comenzó a caminar de un lado a otro por la habitación. "Estoy cansada de esto, me siento mal por culpa de ambos. Mi padre es... él es una persona terrible, mamá."

La señora Manobal no respondía ante las fuertes declaraciones de su hija; prefería guardar silencio, como siempre lo había hecho.

"Él me hizo daño, te hace daño a ti y a todos a nuestro alrededor. Él lastimó al papá de Rosé."

Su madre abrió los ojos de par en par.

"No te atrevas a culpar a tu padre de algo tan grave y menos por algo que pasó hace demasiado tiempo."

"Como sea, intentar abrirte los ojos es algo imposible." Declaró Lisa mientras tomaba su abrigo y salía de la oficina.

La tailandesa había logrado salir del hotel a hurtadillas con la intención de hablar con su padre, pero el hombre se encontraba en un viaje aparentemente importante, por lo que tuvo que conformarse con hablar con su madre. Lisa no deseaba más que detener ese sucio compromiso.

Condujo lo más rápido que pudo de regreso al hotel antes de que alguien notara su ausencia. Y justo cuando iba llegando, la vio. Ahí estaba Jennie... La coreana estaba sentada en una banca, comiendo una manzana y leyendo un libro. La tailandesa no perdió tiempo, bajó del auto apenas lo estacionó y corrió hacia ella.

"Jennie." Saludó con una sonrisa. "¿No trabajas hoy?"

La coreana le sonrió enormemente, mostrando sus encías rosadas.

  𐙚 𝙊𝙪𝙩 𝙤𝙛 𝙢𝙮 𝙡𝙚𝙖𝙜𝙪𝙚. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora