El amanecer asomaba con suavidad en Konoha. Los rayos dorados entraban por las ventanas de la casa de Naruto y Sakura, acariciando el rostro dormido de su bebé. El pequeño Minato bostezaba entre sueños, sus manitas agitándose con torpeza, mientras Sakura lo acomodaba en una suave mantita sobre el tatami del salón.
Naruto observaba en silencio, apoyado en el marco de la puerta, sonriendo como si su corazón no pudiera contener tanta felicidad.
—Es tan perfecto —susurró Sakura, sin dejar de mirarlo.
—Como su madre —respondió Naruto, acercándose y besándole la frente.
Ella rio en voz baja y apoyó la cabeza en su hombro.
—¿En qué has estado pensando tanto desde ayer?
Naruto respiró hondo.
—Hay algo que quiero intentar. Es un jutsu nuevo... uno que he estado perfeccionando desde que supe que ibas a dar a luz.
—¿Un jutsu? —preguntó ella, curiosa.
Naruto se arrodilló frente a ella, tomando sus manos con ternura.
—Quiero que mi padre, mi madre... y el viejo pervertido vean a su nieto. No físicamente... pero sí espiritualmente. Es un jutsu de evocación de chakra residual, creado con recuerdos, ADN y vínculos emocionales muy profundos. Solo funciona si hay amor de por medio. Y... yo tengo suficiente amor por ellos para traerlos por unos minutos.
Sakura lo miró con los ojos brillando, y asintió con un nudo en la garganta.
—Hazlo... quiero verlos. Quiero que conozcan al niño que ayudaron a formar con todo lo que te enseñaron.
Naruto se puso de pie, respiró profundamente y unió las manos en un sello especial. El aire a su alrededor cambió. Una brisa cálida llenó la habitación, las cortinas se movieron suavemente, y el chakra de Naruto comenzó a brillar en tonos dorados y azulados. El ambiente se volvió etéreo.
—Técnica del Recuerdo del Lazo Infinito... —susurró Naruto.
Frente a ellos, lentamente, comenzaron a materializarse tres figuras hechas de luz y energía: Minato Namikaze, Kushina Uzumaki, y Jiraiya. Al principio, eran siluetas tenues... pero pronto sus rostros se definieron, con sonrisas suaves y ojos llenos de emoción.
—¿Naruto...? —murmuró Kushina, avanzando un paso—. ¿Es esto... real?
—Más real de lo que puedo explicar —dijo él, con los ojos llenos de lágrimas.
—Hij... hijo... —susurró Minato, observándolo con ternura—. Qué grande estás.
Jiraiya soltó una risa emocionada y se cruzó de brazos.
—¡Lo lograste, mocoso! Eres Hokage, esposo... ¡y padre! ¡Qué gran final para mi libro!
Sakura, de rodillas junto al bebé, no pudo evitar llorar al ver a los tres. Se inclinó suavemente, con reverencia.
—Gracias... por darle a este mundo a Naruto. Por todo lo que hicieron por él.
Kushina corrió hacia el bebé, arrodillándose con lágrimas que caían de sus mejillas encendidas de emoción.
—¿Este es...? ¿Mi nieto?
—Se llama Minato —dijo Sakura con una sonrisa—. En honor a su abuelo.
Minato se acercó también, arrodillándose junto a Kushina.
—Tiene tu cabello —murmuró.
—Y tus ojos —añadió Kushina—. Es perfecto.
Jiraiya se acercó por detrás, poniéndose en cuclillas, con una sonrisa nostálgica.
—Vaya... creo que estoy oficialmente viejo. Soy un abuelo espiritual.
Naruto se acercó, y los tres lo abrazaron. Por unos segundos, no hubo palabras. Solo un círculo de luz, amor y emoción contenida durante años.
—Gracias, Naruto —susurró Minato—. Por convertirte en todo lo que soñamos. Y por mantener la paz.
—Y por formar una familia hermosa —dijo Kushina, tomando la mano de Sakura—. No podría haber pedido una mejor nuera.
Sakura soltó una risa entre lágrimas.
—Gracias, señora Kushina...
—¡Dime solo Kushina! —rió ella—. Soy joven todavía... más o menos.
—¿Y yo qué? —intervino Jiraiya—. ¿Nadie va a decir que este chico es tan guapo gracias a mi influencia?
Naruto soltó una carcajada.
—Claro, Ero-sennin. El niño heredó tu sentido del humor. Espero que no también tus libros...
Todos rieron, incluso Sakura, mientras acariciaba la cabeza de su bebé.
El tiempo se desvanecía, y las figuras comenzaron a brillar más fuerte. Kushina miró a su nieto con adoración.
—Minato... pequeño. Aunque no estemos, siempre estarás rodeado de amor.
Minato Namikaze asintió.
—Y algún día, Naruto, cuando sea su turno de proteger la aldea, él también lo hará con el mismo corazón que tú.
Jiraiya alzó una ceja.
—Y espero que no escriba libros sobre mujeres... aunque si lo hace, que me dedique uno.
Naruto y Sakura rieron entre lágrimas. Y luego, en un destello de luz suave, los tres desaparecieron, dejando un calor en el aire, como si hubieran sido abrazados por la propia historia.
Naruto cayó de rodillas, llorando con una mezcla de tristeza y felicidad. Sakura lo abrazó por detrás, apoyando su rostro en su hombro.
—Lo lograste, amor —susurró ella—. Todos están orgullosos de ti.
Naruto acarició la cabeza de su bebé y murmuró:
—Te vieron, Minato... te vieron.
Y en su corazón, lo supo: jamás estaría solo. Porque los lazos verdaderos no mueren. Solo esperan... en algún rincón del alma.
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Ella mi centro
RandomEsto es un Naruto x Sakura, Naruto se convierte en hokage y es divorciado ya que Hinata lo engaño con Sasuke . Espero que sigan esta historia es la primera vez que hago con este ship
