El tiempo pasó como una brisa cálida sobre Konoha. Las estaciones cambiaron, y los árboles del bosque que rodeaba la aldea florecían una vez más. El pequeño Minato, con su cabello dorado alborotado y sus ojos como cielos en verano, ya caminaba con torpeza, riendo mientras perseguía una mariposa en los jardines del Hokage.
Sakura lo seguía con paciencia, con una sonrisa tierna y ese amor profundo que solo una madre conoce.
—Minato, no te alejes mucho... —le decía entre risas, mientras lo alzaba en brazos al verlo tropezar en su entusiasmo.
Naruto los observaba desde la cima de la torre Hokage, con la capa blanca ondeando a sus espaldas, y el sol de la tarde dorando el mundo. Sonrió con esa paz que antes parecía inalcanzable. Sus heridas del pasado ya no dolían; su corazón, por fin, estaba completo.
Más tarde ese día, se organizó una pequeña fiesta en el parque central de la aldea. No era un evento oficial, sino una celebración íntima con amigos y niños. Kakashi llegó con un regalo envuelto en forma de libro, Shikamaru trajo juegos, e Ino preparó flores frescas para decorar.
Hinata y Sasuke, ya redimidos, asistieron acompañados de los aprendices a los que ahora enseñaban en prisión con vocación y disciplina. Ambos se habían ganado la oportunidad de salir bajo vigilancia para momentos especiales, y aquel día, sin duda, lo era.
—Se parece a ti —murmuró Sasuke, mirando a Minato jugar con Konohamaru—. Aunque también tiene la fuerza de Sakura.
—Es nuestro legado —respondió Naruto, abrazando a su esposa por la cintura.
—Y tuyo también, Sasuke —agregó Sakura con dulzura—. Porque, a pesar de todo, esta historia es de todos nosotros.
Cuando cayó la noche, Sakura y Naruto se acostaron en la terraza de su casa, con Minato dormido entre ellos, cubierto con una manta. Las estrellas titilaban en lo alto, y el aire olía a flores y esperanza.
—¿Alguna vez pensaste que llegaríamos a esto? —susurró ella, acariciándole el cabello.
—Muchas veces lo soñé —dijo Naruto—. Pero jamás imaginé que sería tan hermoso.
Sakura se inclinó para besarlo en los labios, un beso suave, sereno, lleno de años de luchas, cicatrices y amor profundo.
—Gracias por traerme a este lugar —le dijo ella.
—Gracias por caminar conmigo —respondió él.
Mientras los tres dormían bajo el cielo estrellado, una ráfaga suave cruzó la aldea. Algunos juraron escuchar las risas de Kushina, Minato y Jiraiya en la brisa... como si, desde algún rincón del otro mundo, siguieran velando por ellos.
Y así, en la aldea oculta entre las hojas, donde la voluntad de fuego nunca muere, Naruto, Sakura y su pequeño Minato vivieron felices, en paz, con la certeza de que el amor... siempre triunfa.
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Ella mi centro
AléatoireEsto es un Naruto x Sakura, Naruto se convierte en hokage y es divorciado ya que Hinata lo engaño con Sasuke . Espero que sigan esta historia es la primera vez que hago con este ship
