30/ Lo Roto en Mí, Lo Roto en Vos

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⸉ˋ‿̩͙‿̩̩̽‿̩͙‿̩̥̩‿̩̩̽‿̩͙‿̩͙‿̩̩̽‿̩͙‿̩͙‿̩̩̽‿̩͙‿̩̥̩‿̩̩̽‿̩͙'⸊ˎ
La tinta del pasado, un mapa sin ley,

dibuja en mi presente lo que no quiero ser.
Reencarnar, dicen, un regalo del sol,
mas siento en mis huesos el frío de un crisol.

Soy eco y fantasma, un latido que no es mío,
en los ojos de otros, un ser que no confío.
Conozco la trama, la nota que ha de caer,
y el peso del saber me hace enmudecer.

Las varitas se alzan, conjuros sin fin,
mas ¿quién conjura el dolor que llevo dentro de mí?

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ꉂㅤׄ ꉂㅤׅㅤ✿⃞ׄ❀ㅤׅㅤ🌊ഺㅤׅㅤׄ ᯤׅㅤׄ ១


Me metí en la cama, cubriéndome hasta la cabeza con la manta. El cuarto estaba oscuro y frío. Podía oír los ronquidos de Evan desde el otro lado.

No estaba sola. Él lo había dicho. Pero en ese momento, esa verdad se sentía como una prisión.

¿Cómo iba a salvarlos a todos si no podía salvarme a mí misma?

La oscuridad me envolvió casi de inmediato, pero no trajo paz. En su lugar, el sueño me arrastró a un lugar donde mis peores temores se hacían realidad.

Me encontraba en el Bosque Prohibido, la noche era un manto opresivo y el frío se me calaba hasta los huesos. No podía ver bien, pero sentía la presencia de James y Sirius a mi alrededor, sus risas burlonas resonando entre los árboles como cantos de sirena. Había algo más, un olor metálico y húmedo que me helaba la sangre. Intenté gritar, pero mi voz no salía. Era como si mi garganta estuviera hecha de arena.

De repente, una luz cegadora me golpeó. Y luego, una sombra se movió entre los árboles. Un hombre lobo. Pero no era Remus. Este era más grande, más salvaje, con ojos rojos que brillaban con una sed insaciable. Sus garras eran largas y afiladas, y un gruñido gutural escapaba de su garganta, llenando el aire de terror.

Potter y Black se reían a lo lejos, sus figuras difusas entre la maleza. Los oía, sus risas maliciosas como espinas clavándose en mi piel. Habían hecho algo. Algo horrible. Y yo estaba atrapado, indefenso, ante la bestia. El hombre lobo avanzó, su aliento fétido golpeando mi rostro. Su sombra me envolvió, y sentí el miedo, un terror puro y visceral, que se apoderaba de cada fibra de mi ser. Las garras se alzaron, preparadas para desgarrar. El rugido final me perforó los tímpanos, y la oscuridad me engulló.

Entonces, el hombre lobo se disipó como humo. No era real. Era una ilusión, una sombra conjurada para asustar. Y luego, un líquido frío y pegajoso me cubrió.

El olor de la pintura me invadió. Me habían arrojado pintura. Era una broma cruel, humillante, y aunque el lobo no era real, el terror sí lo fue. El asco me invadió, una mezcla de rabia y vergüenza.

El escenario cambió abruptamente. La oscuridad del bosque dio paso a la familiar, aunque asfixiante, luz de mi hogar en Spinner's End. No era el Bosque Prohibido lo que me aterrorizaba ahora, sino las cuatro paredes de esa pequeña y ruinosa casa. La atmósfera era densa, cargada de una tensión que podía casi saborear. Pude escuchar voces, gritos, el inconfundible estruendo de un objeto al romperse. Mi corazón latió con fuerza, un tambor desbocado en mi pecho. Sabía lo que venía. Siempre venía.

❄︎᯽𝙎𝙤𝙮 𝙎𝙚𝙫𝙚𝙧𝙪𝙨 𝙎𝙣𝙖𝙥𝙚᯽❄︎Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora