31/ Grietas en el Muro

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⸉ˋ‿̩͙‿̩̩̽‿̩͙‿̩̥̩‿̩̩̽‿̩͙‿̩͙‿̩̩̽‿̩͙‿̩͙‿̩̩̽‿̩͙‿̩̥̩‿̩̩̽‿̩͙'⸊ˎ
Vos tenés el apellido,
yo tengo los recuerdos.
De una vida que ya no es mía.
De errores que aún sangran.
Y un pasado que se repite
con distintos rostros,
pero el mismo final.

─⟡─ׅ──꯭ׂ─꯭─ׅ─ׂ─✦─ׅ──꯭ׂ─꯭──ׅ─⟡─ׂ──
ꉂㅤׄ ꉂㅤׅㅤ✿⃞ׄ❀ㅤׅㅤ🌊ഺㅤׅㅤׄ ᯤׅㅤׄ ១

El día transcurrió con una lentitud exasperante. Las clases se sucedían una tras otra. Pociones con Slughorn fue particularmente agotadora. El profesor parloteaba sin cesar sobre sus contactos en el Ministerio mientras yo intentaba concentrarme en la preparación de un Filtro de Paz, la ironía del nombre no pasó desapercibida para mí.

Lily estaba en la mesa contigua, trabajando con precisión meticulosa. De vez en cuando nuestras miradas se encontraban, y ella me regalaba una pequeña sonrisa que yo intentaba devolver. Pero mis sonrisas ya no alcanzaban mis ojos. Ella lo notaba. Siempre lo notaba.

James Potter, por supuesto, encontraba cualquier excusa para acercarse a la mesa de Lily, ofreciendo ayuda que nadie había pedido. Sirius lo seguía como una sombra ruidosa, y ambos lanzaban comentarios en voz baja que claramente iban dirigidos a mí. Algo sobre "Quejicus" y "pociones grasientas". Los ignoré. Ya no tenía energía para sus juegos infantiles.

Slughorn pasó junto a mi caldero y se detuvo, examinando el contenido con ojo crítico.

-Excelente trabajo, Severus. El color es perfecto, esa tonalidad plateada es exactamente lo que buscamos. Diez puntos para Slytherin.

Sentí las miradas envenenadas desde la mesa de Gryffindor. No me importó. O al menos, eso me repetía a mí misma.

Cuando la clase terminó, recogí mis cosas con rapidez. Lily se acercó mientras guardaba mi libro de pociones.

-Oye, Sev -su voz era suave, casi vacilante

- ¿Quieres que estudiemos juntos esta tarde? Tenemos ese ensayo horrible de Historia de la Magia y...

-No puedo -interrumpí, quizá con más brusquedad de la necesaria.

- Tengo... cosas que hacer.

Ella parpadeó, sorprendida. Luego asintió lentamente.

-Está bien. Pero... si necesitas hablar, sabes dónde encontrarme, ¿verdad?

La miré. Realmente la miré. Su preocupación era genuina, sus ojos verdes brillaban con esa calidez que siempre me había hecho sentir que valía algo. Y justo por eso no podía quedarme. Porque si me quedaba, si ella seguía mirándome así, terminaría contándole todo. Y no podía hacer eso.

-Lo sé -murmuré.

- Gracias, Lily.

Salí del aula antes de que pudiera decir algo más.

La Biblioteca Prohibida

Encontré a Regulus en nuestro rincón habitual de la biblioteca, ya rodeado de libros. Levantó la vista cuando me senté frente a él.

-Llegas tarde -comentó sin reproche real en su voz.

-Slughorn estaba parloteando.

-Siempre lo hace. -Regulus empujó un libro hacia mí

❄︎᯽𝙎𝙤𝙮 𝙎𝙚𝙫𝙚𝙧𝙪𝙨 𝙎𝙣𝙖𝙥𝙚᯽❄︎Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora