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Una vez más, se siente esa frialdad en el ambiente, ellos solos en casa. El mayor asumiendo la responsabilidad que le corresponde a los padres.
──«Papá y mamá no están, se han ido de nuevo.»
──«Megumi, aquí estoy yo. Estoy contigo.»
Le dijo al pequeño, mostrándose por primera vez como el hermano mayor ideal. Su hermano menor lloraba desconsoladamente en aquella noche de verano, con una brisa fresca que traía consigo el molesto sonido de las cigarras entre los árboles. Tenía herida en la rodilla. En su cama, se notaba que había intentado ocultar su lastimadura, pero la sangre no fluía; estaba rígida como gelatina. Fue el primer indicio de su condición.
──«No quiero dormir solo... tengo miedo»──con un vendaje en la rodilla, parado en la puerta de la habitación de su hermano, abrazando con fuerza su peluche favorito, un gato blanco con un moño.
──«Ven, y trae a Shin. Te leeré un cuento y mañana... bueno, ya veremos qué hago con este niño tan bonito».
Su pequeña cabeza sobre el hombro del mayor, siguiendo con su mirada los ojos de su hermano en las páginas del libro. Emocionado con los ojos brillantes como un arcoires.
──«¿Ahora sí a dormír, pitufo»
──«Te quiero, cuándo sea de tu altura quiero ser como tú»──farfullo con sueño.
──«Oh, bueno»──fingió una picazón en la garganta, girando su rostro, ¿como no se pondría sentimental? Las tiernas palabras de su hermanito hacen que su corazón se contraiga de la ternura.──«Pensé que querías mas a papá»
──«No, yo te quiero mas a tí hermano»
Esas palabras fueron las que hicieron que Suguru no controlará su termómetro de ternura, sonríe con las mejillas color rosa, dejando un par de veces unos besitos en la frente del pequeño.
──«También te quiero, ahora vamos a dormír porqué si no el cuco vendrá por nosotros»
──«¿Si viene pelearas con él?»──sintió un escalofrío de pensar el monstruo podría salir de abajo de la cama».
──«Voy a correr afuera. Lo siento Megumi pero tampoco soy tan valiente»──miró la ventana y las cortinas que mueven de lado a lado por la brisa. Al mirar a su hermanito se dio cuenta que lo había asustado.──«Era broma, yo te protegeré si sale el cuco».
──«¿Traigo un cuchillo por si sale?»──no creyéndose de que era una broma, solo de imaginar que algo le pase a su persona favorita le asusta aún más.
──«No, no»──negó.──«Mejor cierra tus ojitos, no puedes ir a pelearle al cuco»
«No todo era malo, se tenían el uno al otro. Sus risas y sus sueños eran del uno por el otro»