HASTA LOS HUESOS

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Despues de estar un rato saboreandonos, nos separamos y respiramos con dificultad, para ser un beso ha sido muy intenso, cuando recuperamos el aliento nos miramos fijamente a los ojos, esos preciosos ojos de chocolate con leche.
- Perdona siento mucho haberte besado Marina, estabamos muy cerca y me gustas tanto - digo con las mejillas rojas y disculpandome.
- Prefiero Mar, y tranquilo, a mi tambien me gustas, por eso he profundizado el beso - dice sonriente.
- De verdad? No me mientes?
- No me gusta que me mientan, y yo no lo hago, y mucho menos referido al amor - dice muy seria.
- Te creo, pero me han mentido varias chicas, y me han besado por pena, siento haber desconfiado de ti - digo dandola otro beso, pero es mas corto y me sabe a poco.
- No pasa nada, yo tambien pensaria en eso, pero a mi me gustas de verdad, y mucho ademas - dice dandome otro beso corto.
- Es imposible mentir y mucho menos que no me gusten esos preciosos ojos verdes grisaceos, que brilla con una intensidas ardiente, y tu pelo tan negro, precioso, sin duda brilla de dia con el sol resplandeciente y el brillo de la noche, es cosa de tus resplandecientes ojo - dice mas colorada que yo, y me da otro beso pequeñito.
- Tu brillas de dia y de noche, tu pelo moreno es radiante de dia y de noche, no he visto nada que brille tanto como tu pelo, excepto tus reluciente ojos de un color chocolate mezclado con leche, impactantes, me pierdo en esa mirada chocolateada.
- Que rico eres - dice sonrojada - como es que no tienes novia.
- Ninguna a patinado directa a mi corazon como tu - digo con una sonrisa, a la vez que consigo una suya - Mar, y esa sonrisa tan blanqueada y brillante.
- Para ya, ande ven, necesito averiguar si ese beso mentolado ha sido de verdad.
- Tengo sabor a menta? - pregunto picaro.
- Si, me encanta la menta - dice con su radiante sonrisa.
- Yo soy mas de coco, pero me encanta tu sabor a fresa - digo acercandome.
- Es muy adictivo.
- Lo mismo digo de la menta.
Y entonces ocurre nuevo, nuestros labios se juntan bajo la noche estrellada, desde ahora soy adicto al sabor de fresa, al menos a la fresa de los labios de Mar.
Despues nos tumbamos de lado un enfrente del otro, mientras nos miramos, pasamos el resto de la noche hablando, riendonos, sincerandonos y saboreandonos en varias ocasiones.

Unos meses despues

Mar y yo llevamos varios meses juntos, han sido los mejores meses de mi vida, hoy 9 de enero de 2015 hacemos cuatro meses juntos, este trimestre ha sido dificil pero es el primero de la uni, por suerte no me ha quedado ninguna, en navidad he estado con la familia y a Mar la regale un bolso y unos tacones, la encantaron, a mi me regalo una sudadera y unas zapatillas, que bien nos conocemos.
Estoy de camino hacia la fuente del campus, siempre quedamos ahi y vamos a celebrar nuestro cuarto mes juntos, vas al cine y despues a tomar algo por ahi, asi que me pongo una camisa fina de manga larga, roja de inside y encima la sudadera roja con el numero 15 de chicago que me regalo, un pantalon negro largo y las zapatillas negras que me regalo, encima de la sudadera llevo la cazadora de cuero negra, tambien llevo el movil, la cartera y las llaves.
Cuando estoy en la fuente, alguien aparece por detras, es Alex, sera... me ha asustado, despues me desea suerte y se va con Angel y Lu, estos dos estan juntos, llevan bastante tiempo y me alegro por ellos, tambien me desean suerte y de repente Miguel aparece de la nada para irse con ellos junto a su prima Cris, me dicen que use proteccion, pero de que van no tengo esa intencion, y mucho menos con Mar, esos dos siempre estan con lo mismo.
- Que graciosos tus amigo - me giro sobresaltado pero alegre para encontrarme con esa preciosa mirada chocolateada.
- Miguel y Cris siempre estan igual, no les hagas caso.
- Me imagino, vaya estas muy guapo con esa sudadera y esas zapatillas - dice picaramente.
- Y que dices de esos tacones y el bolso a juego? - la devuelvo la misma mirada.
- Cierto, quien me los regalo me conoce muy bien - dicd sonriente y ruborizada.
- Desde luego, y la que me regalo la sudadera y las zapatillas tiene muy buen gusto - digo ruborizado y sonriente tambien.
- No lo dudo.
- Te he echado de menos preciosa.
- Y yo a ti motero.
Y nos besamos para darnos la bienvenida, y nos abrazamos para sentirnos mejor, es como si estuviera en una nube esponjosa y sedosa.

Ocurrio en InviernoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora