SERIAL KILLER Cap (20)

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Todo se ve muy distinto, es decir, muy bien, es genial

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Todo se ve muy distinto, es decir, muy bien, es genial. No parece el patio de mi casa; se ve tan elegante y hermoso. Jack, sí que se ha esmerado.

Me dirijo hacia un costado, cerca de la piscina. Las luces subacuáticas son geniales. Me acomodo en una mesa redonda para servirme un jugo de fresa. Me quedé un segundo ahí, viendo a mi alrededor, y no hay ningún conocido o al menos algún infiltrado. Si hubiera estado Benjamín, todo sería mejor.

En mi distracción, alguien se acerca a mí y besa mi mano. Me sorprendo por su tal cercanía.

Es el chico que vi por la ventana. 

—Te ves hermosa esta noche. Me gustaría saber de quién es ese bello rostro escondido detrás de ese antifaz. 

Me lo quedo observando con el corazón en la boca.

—¿Quien eres?—Mi vos salió firme.

Si no fuera por el antifaz, juraría que era Benjamín; su porte y pelo rubio me hicieron sentir tan ansiosa cuando alguien nos interrumpió. 

—La noche es muy joven para rebelarse, ¿no?

Jackson hace su entrada con un traje y una camisa blanca desabotonada hasta la mitad, y su antifaz negro, siempre acompañado de su sonrisa lobuna.

Sus ojos grises resaltan a través de su máscara, pulcros y maliciosos.

—Quería invitar a la dama a bailar, ya que por lo visto, nadie aquí lo hace —dijo el hombre, mirando hacia los costados.

—Adrick… Adrick —pronunció lentamente—, no recuerdo haberte puesto en la lista de invitados —se acercó a este de manera amenazadora.

—Creo que no hay nada de malo en que la invite —le respondió ese tal Adrick de manera provocativa.

Jackson aprieta los puños; está a punto de golpearlo, sus venas se marcan en sus manos, al igual que en su cuello.

—Jack… para…

Doy un corto paso hacia él e interferí, atravesándome entre ellos. Casi quedé aplastada por los dos si no fuera porque Jack me sostuvo de la cintura y me pegó hacia él.

—Lárgate de aquí, mocoso —murmuró Jackson, aún sosteniéndome.

El tipo dio un paso atrás y se marchó.

A mi primo jamás le gustó que nadie le lleve la contraria ni de chiste.

—Jack, puedes soltarme, los invitados pensarán mal —es cierto, algunos ya están observándonos y otros siguen en sus nubes de entretenimiento.

Me fue soltando de a poco; justo Marcia llegó a nuestro lado, vistiendo un corto vestido azul con un gran escote y ceñido al cuerpo. Le queda precioso, parece otra persona,  llevaba una antifaz negro, al igual que Jack.

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