SERIAL KILLER Cap (16)

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—Katherine, te dije que era peligroso que salieras—aprieta sus manos en el volante con enojo

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—Katherine, te dije que era peligroso que salieras—aprieta sus manos en el volante con enojo.

—Estoy bien, Jack... —quiero evadir a toda costa a mi primo; no deseo pelear.

—Estuviste a punto de morir, conejita —habla en voz baja.

—Pero no pasó—respondo.

No quiero pensar en eso ahora; solo quiero saber por qué las otras personas me perseguían.

¿Qué tanto me esconden? ¿Qué tan profundo debo cavar para saberlo?

—¿Él estuvo ahí, cierto? ¿Intentó asesinarte otra vez?

Me está faltando el aire; no quiero responder sus preguntas.

—Nunca ha intentado asesinarme, nunca ha querido hacerme daño—es verdad, hasta ahora no lo ha intentado.

—Estamos en esta situación por su culpa—me mira de reojo.

Estamos a punto de llegar a casa.

—Solo yo estoy metida en esto, solo yo. Jackson me quiere a mí—le lanzo una mirada enojada.

—¿Qué sucede contigo?

—¿No ves? ¡Las personas que quieren matarme son otras!

Jack estaciona el auto y nos quedamos un rato en silencio.

—Bájate—demanda.

Eso hice de inmediato, no esperaba quedarme por más tiempo.

Pero antes me sujeto de la manga de la chaqueta antes de bajarme.

—Todo lo que se trate de ti es mi problema.

Se lo agradezco, pero en este momento estoy mal.

Lo único que hago es tirar para que me suelte y me alejo de ahí.y él baja, dando un portazo.

Llego a la entrada de la casa y la puerta está abierta.

—Jackson, dejaste la puerta abierta—me doy la vuelta y lo miro molesta.

—Seguramente se me olvidó cuando salí.

No dije nada, solo entré a la casa; todo está en orden.

—Voy a ir a ducharme—quiero quitarme toda la sangre pegada de ese sujeto.

No puedo dejar de repetir esa escena tan repugnante en mi mente.

Me observé en el espejo y, realmente, mi ropa está hecha un asco y un poco de mi mentón tiene sangre seca.

Otra vez se reproducen en mi mente las imágenes, como en una maldita película: el cuello de ese hombre abriéndose mientras la afilada hoja del cuchillo pasaba lentamente, dejando una profunda herida. Cierro los párpados con fuerza para intentar pensar en otra cosa.

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