El celo de Jeonghan se había manifestado por completo. Mingyu estuvo a su lado todo el día cumpliendo con su papel de alfa.
Wonwoo, aunque torpe, trataba de asistirlos, luchando contra las propias sacudidas de su cuerpo cada vez que el lazo palpitaba con la fuerza del deseo.
Al caer la tarde, Mingyu entró a su habitación. La consigna era clara, Jeonghan estaba listo.
Wonwoo se acomodó en la cama mullida, sintiendo los latidos desbocados sacudirle el pecho. Fue dejando su ropa alrededor del nido, y una sonrisa se le escapó al ver, entre las mantas, la frazada que creyó perdida.
Recostado sobre la cabecera esperaba que la pareja terminara su baño. La habitación en penumbras, solo iluminada por la lámpara de papel que proyectaba una tenue luz naranja desde el buró.
El lugar olía a la unión de dos cuerpos, la humedad de la entrega y la pasión aún flotando en el aire. Pronto él sería parte de ese ritual.
El deseo crecía, y su lobo gruñía con anticipación mientras acariciaba la superficie del nido. Ese lugar tan íntimo al que nunca creyó pertenecer.
Comenzó a ceder ante sus instintos sin siquiera tenerlos a la vista. Trató de detener a ese alfa que afloraba en él, hasta que recordó que no tenía por qué hacerlo; Esta vez dejaría que su naturaleza tomara el mando.
El sonido del secador de cabello paró, su pulso se aceleró. Su pecho retumbaba con cada latido, y el hormigueo en sus manos le impedía tenerlas quietas.
Envueltos en la luz dorada del baño y la nube de vapor detras de ellos, lucían como una pareja celestial. Mingyu llevaba a Jeonghan en brazos, su torso bronceado contrastando con la delicada figura del omega que se aferraba a él, brazos cruzados tras su nuca, piernas desnudas ciñendo su cintura.
Mingyu lo dejó sobre el hueco del nido, besando sus labios hinchados antes de subir también a la cama. Quedando el omega entre sus dos alfas.
Jeonghan lo observó, la sorpresa detrás de ese velo de deseo en sus ojos. El celo en su apogeo.
"Alfa..." soltó en un suspiro, "¿Dónde has estado?"
Wonwoo sonrió con ternura inclinándose hacia él. El omega abrazó sus hombros mientras restregaba la mejilla en su pecho. El cuerpo de Wonwoo vibró en afecto y anhelo.
"Estoy aquí ahora, y nunca me iré"
Se dejó guiar por las manos enredadas en su cabello y lo beso.
Los suaves labios danzaron con los tuyos en perfecta sincronía. Un deseo primario exigía que lo devorara ahí mismo, que sellara el lazo que lo tenía en una meseta interminable sin poder alcanzar su liberación.
Movió su cuerpo hasta quedar encima del omega, el quejido necesitado de Jeonghan haciendo eco en su boca. Esa esencia, su calor y la tersura de su piel eran la perfecta conjunción de lo que tanto había deseado.
Comenzó a frotar su excitación contra el vientre del omega, el menudo cuerpo temblando como respuesta. La humedad del beso junto al jadeo entrecortado y el ronroneo que brotó desde el fondo de su garganta, estimularon su lado más salvaje. Wonwoo profundizó el contacto, quería fundirse en él, ahogarse en su aroma.
Jeonghan paró el beso soltando un suspiro. Su mano emergió entre las sábanas buscando el contacto con su alfa. Mingyu la tomó de inmediato, besando su dorso; sus dedos se entrelazaron con firmeza antes de compartir un dulce beso.
Con mayor lucidez, Wonwoo admiró la escena. Verlos juntos siempre era un deleite, pero lo que lo sorprendió fue el sentir del lazo. El vínculo espiritual entre ellos se había vuelto un zumbido tranquilo que vibraba en oleadas de afecto con cada roce de piel.
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Caso 1004
Fiksi PenggemarMingyu contrata al detective privado Jeon para que encuentre a su prometido Jeonghan, la investigación se torna difícil obligándolos a tomar métodos poco convencionales. Minwonhan abo au. Créditos foto de portada @sweetdream_yjh en twt
