XIV

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Omnisciente

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Omnisciente

El día comenzó como Yiyi ya lo tenía previsto. Estaba sola en su cama, pero el olor de William y su presencia aún estaban impregnados en el aire. El día se sentía distinto, el ruido no era el mismo de antes, era uno más coordinado. Miro por la ventana el sol apenas saliendo, el calor en su piel se sintió como paz.

Paz que no la abandonó aún y cuando escuchó pasos apresurados y no tan fuertes acercarse a tocar su puerta. De una manera débil al otro lado de la puerta la llamaron.

– ¿Yiyi? ¿Ya despertaste? – escuchó la voz de Ethan.

– Si cariño, pasa – se levantó medio perezosa tallandose el ojo.

Ethan entró con su cabello despeinado, una camisa con los botones y el cuello mal acomodados. Y con su cara de adormilado también. 

– William me mandó a verificar si aún estabas dormida, dijo que no te enojarias si soy yo el que te despertaba – dijo acercándose a la mayor que lo esperaba con los brazos abiertos.

– Tu hermano es un cobarde – rió ella – ¿Los chicos se están arreglando ya?

El pequeño en asintió y en un espacio que ella le dió se recostó, la chica comenzó a acariciar su cabello, logrando que los ojos del menor comenzaran a cerrarse. Antes de que el pequeño por fin durmiera se escucharon otro pasos más marcados acercarse.

William entró acomodándose el último botón faltante de su camisa.

– ¿Qué están haciendo? – los miró con una sonrisa.

Antes de que Yiyi pudiera responder se escuchó un pequeño suspiro de Ethan, entre la levantada temprano, el baño y las caricias, había caído rendido. 

– Así que, ¿Lo mandaste a ver si aun estaba dormida porque sabías que no les digo nada a él y Aldo si me levantan?

William tragó saliva ruidosamente.

– Comprendeme amor, ni aún estés enamorada de mi, me salvo de la mirada de muerte que das si alguien te levanta – se justificó.

Yitzel soltó una risita mientras acomodaba al pequeño más al centro de la cama para evitar cualquier accidente. Puso algunas almohadas a su alrededor como si de un bebé se tratase y se levantó con cuidado; de las pocas veces que Ethan había dormido con ella, se había dado cuenta del sueño ligero que tenía.

– ¿Ya hay baños disponibles? – pasó al lado del chico para acercarse al armario donde tenía su vestido.

– Si, en 2 minutos Kelly tiene que salir del baño, los demás están arreglándose en los cuartos. – se le acercó por detrás y pasó sus brazos por la cintura de la chica.

– ¿Todos se despertaron desde hace mucho? – preguntó sintiendo como apartaba su cabello y le comenzaba a dar besos en el cuello. 

– Solo Phoebe y Christina, querían ser las primeras para poder tomarse su tiempo, los demás solo el tiempo en el que ya tenemos prescrito – tomó el vestido que tenía frente a él y se alejó para dejarlo en la puerta, no sin antes darle otro beso a la chica.

𝐀𝐓 𝐓𝐇𝐄 𝐋𝐈𝐆𝐇𝐓𝐇𝐎𝐔𝐒𝐄| ʷⁱˡˡⁱᵃᵐ ᵇᵉᵃʳᵈˢˡᵉʸDonde viven las historias. Descúbrelo ahora