III

406 41 3
                                        

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


Yitzel

– ¿Entonces? – pregunté acariciando el cabello de Aldo, se había quedado dormido en mis brazos después de estar jugando un rato.

– ¿Entonces que? – Phoebe y Dylan estaban a mis lados, ellos estaban "tomando el sol" en lo que se supone era el patio.

Habíamos terminado de desayunar hace rato, los chicos y yo decidimos ponernos al día, ahora sí todos hablando tranquilamente y uno por uno, después de eso los más pequeños se había puesto a jugar y ahora todos estaban en su mundo.

– Vamos P, estamos en un lugar totalmente distinto a donde se suponía que teníamos que llegar - Dylan se levantó.

– Bueno, eso ya lo se, pero ¿Qué podemos hacer? – Phoebe igual se levantó y se quitó los lentes.

Los tres nos miramos un momento.

– Bueno, ya chicos, mejor díganme que van a hacer para conocer a sus hermanos.

– ¿Hermanos? Ni si quiera somos familia, por que su papá se vaya a casar con nuestra mamá, no nos convierte en familia.

– D, no puedes decir eso, literalmente están viviendo bajo el mismo techo – le pellizque el brazo con fuerza y él se quejó.

– ¡Basta, basta! Me duele, tonta – lo mire para que lo repitiera, pero solo me sonrió – todos son igual a su padre, parecen robots o algo así, son raros.

– Tienen horarios y muchas otras cosas raras, parecen de la milicia – soltó una risa.

– P, ellos se manejan así, tienen orden, no me pueden dejar mentir que dónde nosotros vivíamos no había una buena organización, creeme que ni siquiera se que hicieron con todo lo que había en casa. Helen agradecería mucho que intentarán integrarse con los hijos de Frank.

– ¿Con esos militares? Ni lo pienses. Tiene enumeradas las habitaciones, hay horarios de baños con códigos de color

– P, ¡Vamos! No puedes ponerte así de negativa, seguro tendrán algo... Positivo para nosotros, por eso el destino nos unió...

– Yiyi, no fue el destino, mamá está chiflada – Jimi dijo recostando su cabeza en mis piernas.

Los demás vinieron e hicimos un pequeño círculo. Me recordó a cuando hacíamos pijamada y luego Helen nos descubría, siempre se quedaba con nosotros.

– Pensamos que mamá saldría con Max – dijo Naoko acomodando sus lentes de sol.

– ¡Oigan! Su madre está feliz con Frank, y ustedes cómo hijos deberían de apoyarlos – los mire.

– 8 hijos, Yiyi ¡8!, si no teníamos suficiente con nosotros, ahora somos ¡19!, me va a volver loca esa mujer. – Lau tomo su cabeza como si le doliera, lo que causó que todos rieramos.

𝐀𝐓 𝐓𝐇𝐄 𝐋𝐈𝐆𝐇𝐓𝐇𝐎𝐔𝐒𝐄| ʷⁱˡˡⁱᵃᵐ ᵇᵉᵃʳᵈˢˡᵉʸDonde viven las historias. Descúbrelo ahora