El cielo despejado, el sol comenzando a esconderse para dar paso a la noche, se encontraba un pequeño infante llorando, teniendo sus manos en la herida que se había hecho, llorando a mares a causa del dolor que sentía recientemente.
Siendo escuchado por otro chico que corrió hacia el más joven de los presentes, teniendo consigo una botella de agua, agachandose de manera rápida y ver mejor la herida, qué solo era una raspadura qué se había dado el otro a causa de su caída mientras jugaba.
--Ya estoy aquí, no llores más, estoy aquí —Hablo con suma suavidad hacia el menor, abriendo su botella de agua llegando le a hechar un poco en la herida— Mira, no te paso nada hermano
--Duele —Dijo el menor aun llorando— quiero a Papá
--Anda ocupado, pero mientras se desocupa, estoy aquí —Se acercó con cuidado agarrando con delicadeza sus mejillas— Tranquilo Chile, estoy aquí, no llores más, tranquilo hermano
El mexicano le terminaba de limpiar las últimas lágrimas que estaban en sus mejillas, le dolía ver a su hermano menor tan indefenso, triste, tan pequeño, ese sentimiento de protección hacia el más joven crecia cada momento, lo protegeria de todo mal, dolor, tristeza, no permitiría que una lagrima cayera por sus mejillas, no dejaría que el chileno estuviera triste.
Si era posible, era capaz de dar su vida para mantener seguro al chileno, su pequeño hermano menor, haría hasta lo imposible para mantener esa sonrisa que el pequeño portaba, una sonrisa llena de paz, inocencia pura y un amor sincero que llega a ser tierno.
El mexicano le dolía ver a su hermano menor llorar, le llegaba a partir el corazón, no soportaba esos momentos de tristeza, si por el fuera, lo metería en una burbuja para que nunca experimentar el dolor ni la tristeza, era una de las pocas personas que el mexicano tenía después de la pérdida de su madre, la llegada del chileno fue que le alegro su vida y le dio un nuevo sentido a la misma.
--Siempre y cuando yo esté aquí, nada te faltara, te protegeré de todo mal, hermanito
El mayor junto su frente con la del menor, donde por reacción el más joven repitió la misma acción de juntar su frente y mirarlo a los ojos con esa sonrisa que portaba, ya que estar con su hermano mayor siempre le daba seguridad, amaba estar a su lado, se sentía seguro en tiempos de soledad, más cuando su madre se enfermaba con su embarazo, cuando tuvo a su hermano menor.
-- México, ¿me puedes prometer algo? —pregunto de manera ingenua y con un leve brillo en sus ojos a causa del llanto—
--Dime hermano
-- ¿Me vas a proteger toda la vida?
-- ¿Qué pregunta es esa?, claro que si te voy a proteger, te voy a cuidar, serás mi prioridad de aquí en adelante —El mexicano separó su frente del joven y lo abrazo con fuerza para alzarlo en el aire— eres mi tesoro, no te faltara nada estando yo presente en tu vida, te cuidare hasta el fin de los tiempos
-- Basta, me ando mareando —Respondió el menor comenzando a reír — te voy a vomitar
-- Atrevete y te dejo caer
El ambiente se volvió más ameno para ambos hermanos, estaban sumergido entre las risas qué los dos soltaban, dos infantes qué contaban del uno con el otro, ambos eran sus propios soportes a causa de la soledad que les dejaba el mundo entero y mirando entre ellos una chispa de felicidad junto con la esperanza de que todo mejoraría a causa de que ambos estuvieran juntos contra toda la soledad y oscuridad. Ambos encontraban la paz qué tanto anhelaban al igual que la felicidad.
-- Ya para México, ya no aguanto más
-- Otro rato más hermano jajaja y después de esto iremos a casa para comer un poco de helado, ¿te gusta la idea?
-- Si, Helado —Grito el pequeño chileno lleno de alegría—
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¿SOLO HERMANOS?
FanfictionEl amor de hermanos solo tiene que ser que se protegan uno con el otro, siendo que cierto mexicano se tomara todo muy literal, llegando a sobrepasar la lineas de proteger a su hermano Chile, llegando a enamorarse de este. Comenzando una obseción to...
