Megara
Estaba en mi oficina revisando unos correos, tenía mil pendientes y reuniones y cero ganas de hacer algo, apesar de que disfrutaba de alguna forma mi embarazo, no dejaba de notar que me sentía muy diferente a mi primer embarazo, en este siempre estaba cansada, me dolía mucho la cabeza, siempre traía sueño,
- Listo señora Hoffman, ya le entregué los papeles a la secretaria del señor Kaulitz - dijo mi joven secretaria mientras entraba a mi oficina.
- Te lo agradezco mucho - dije mientras le sonreía, se acercó a mi con mi agenda en mano y me mostraba las citas de hoy.
- Y no olvide que tiene cita con su medico a las 5 de la tarde - dijo al final, yo solo la ví - Lo olvidó por completo, ¿Cierto? - una pequeña risa escapó de sus labios.
- Yo no sé que sería de mi sin ti y tu madre - respondí riendo también, tome mi celular y me puse de pie - Bueno, iré a ver si Tom quiere ir conmigo, la verdad lo último que necesito son más problemas con él y si se entera que fui sin avisarle hará un drama -
Salí de mi oficina y camine a la de Tom, la idea de tratar con Heidi me molestaba un poco, no es una mala persona, pero algo en ella me resultaba muy incómodo. Llegué al escritorio de la rubia y no la vi, mire a mi alrededor para ver si no estaba con alguna de las otras secretarias y resultó que no, así que sin pensarlo mucho decidí entrar.
Abrí la puerta y sentí una enorme punsada en mi corazón, como si a este le estuvieran clavando algo, sabía que había algo entre ellos, pero al ver cómo se besaban lo confirme por completo, pensaba en irme sin decir nada, más por qué sentí como mis ojos se llenaron de lágrimas, pero tenía que enfrentar a Tom, ahora sí ya no tenía excusas para negar lo que hace, tome aire y mire al techo para evitar que las lágrimas brotaran,
- ¿Interrumpo? - pregunté, ellos se separaron de inmediato y solo me vieron, ví como ella se puso un poco roja, mientras que Tom no decía nada, sin duda era un sinico de lo peor.
Heidi quiso salir de la oficina, pero yo no me quitaba de la puerta, quería que me viera a los ojos, pero era incapaz de hacerlo, cruzamos un par de palabras y luego la dejé salir. Me pare frente a Tom y nos veíamos fijamente, quería ver un poco de arrepentimiento en sus ojos o no se culpa o algo, pero él estaba demasiado tranquilo apesar de lo que pasó,
- ¿Se te ofrece algo? - me preguntó, una pequeña risa escapó de mis labios.
- ¿Es enserio? - pregunté riendo - ¿Ahora vas a tener amante oficial? - él comenzó a reír sarcásticamente junto conmigo.
- A ver dime algo, si yo te digo que no es lo que crees, que es un mal entendido, que ella me beso a mi, ¿Me creerías? - dijo él.
- No - respondí rápidamente mientras mis manos reposaban en mi cintura, él elevó sus hombros en señal de despreocupación.
- Entonces no tiene caso que diga algo si vas a creer lo que quieras - rodeo su escritorio y se sentó en su silla.
- No es lo que yo quiera, es lo que ví, tu y ella se estaban besando - dije molesta mientras me acercaba a su escritorio, recargue mis manos en el y lo veía fijamente - Y aún si tienes el descaro de no querer firmarme el divorcio - él solo me veía.
- Meg - dijo.
- Megara - le aclare, ya que no dejo que me diga Meg más.
- Está bien, Megara - dijo molesto - No quiero hacer una discusión por esto - dijo de una forma muy tranquila.
- Tom, esa mujer podría ser tu madre - dije aún mas molesta, él comenzó a reír y se puso de pie, tomo mi mano mientras camina alrededor de su escritorio, me hizo girar para que lo viera a los ojos.
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Regresa a mi...
FanfictionMeg una joven madre soltera de 19 años con grandes ideas del amor se enamora de Tom Kaulitz un joven mujeriego de 21 años que solo le importa tener sexo con las chicas mas bellas de Alemania, por azares del destino se cruzan en el camino del otro, ¿...
