Esa misma mañana en la ciudad de Londres, Da Vinci saldría de su hogar con el morral cargando en su lomo en dirección al trabajo donde había sido aprobada para seguir profesionalmente con su arte. El anhelo estaba siendo cumplido por el esfuerzo y el apoyo de contactos, deseando mostrar resultados favorables que dieran el reconocimiento por lo que ama, lo que le apasiona.
Las calles eran infestadas de gente humana caminando sobre la acera y los vehículos circulando en la zona de asfalto con años de resistencia interrumpida. Pasar entre los cruces peatonales y la acera por la actividad constante era un desfile al ser una circulación alta a esas horas de la mañana. Además de contar la presencia de la hora establecida en un conteo mental, llegaba tarde a su destino.
La liberación de la gran multitud fue al entrar al callejón correspondiente a la dirección asignada, solo quedaba la oscuridad y suciedad al quedar en el poco uso por pertenecer a un local que ha sido clausurado por más de un par de años. El silencio era predecible en sus largas orejas, solo alcanzaba percibir el suave ruido de los ratones callejeros alimentarse de la basura en los contenedores grandes y oxidados.
Al entrar por la puerta escondida en lo profundo del callejón, a lado de un contenedor casi topando la pared final, encontraría una sala con el panorama diferente a su exterior. El refrescante ambiente con el clima templado por el aire acondicionado, la iluminación artificial de los reflectores colgantes a su alto brillo alumbrando cada rincón sin excepción, el aroma a lavanda por su reciente trapeada al comenzar el día y el catering especial para los invitados y presentes en la sala de trabajo de arte.
Sus compañeros estaban comenzando con sus actividades, su presencia no se hizo notar al no contar un reconocimiento social que le diera el prestigio de ser alguien importante en el equipo. Agregando de ser la más pequeña en edad formando parte de los integrantes de un nivel intermedio a escala de arte —propuesta por el administrador de admisión del espacio de artistas, el curador Walker—.
—Llegas tarde, jovencita —delató Elías acercándose a la chica, su expresión de seriedad mostraba lo poco contento que era su puntualidad.
—Lo siento, amigo, esta ciudad parece una jungla, muchos obstáculos para pasar por ahí.
—Di lo que quieras, agarra un pincel y ponte a trabajar. El curador quiere resultados hoy antes de acabar el turno.
—Entendido, en seguida comienzo.
La canina había afirmado comenzar con su trabajo, aunque la distracción por el lugar y la ausencia de ideas la mantenía paralizada en el mismo lugar en espera de dispersar su mente para encontrar una inspiración para comenzar. El ambiente tranquilo y despejado era una ventaja, aunque al encontrarse en un espacio cerrado donde solo hay pocas cosas relevantes y paredes ocultando su exterior la motivación era limitada.
—¿Esperas un caramelo o una lección de arte? —dijo Elías con sarcasmo—. ¡Muévete, carajo!, es para hoy eso.
—Si, lo siento...
Fueron unos minutos para desconectarse de la realidad para enfocarse en su trabajo, plasmar la imagen de su mente al lienzo blanco que estaría en frente de ella en espera de ser pintado por sus propias patas de colores. El resto del grupo seguía en lo suyo sin dar batalla en sus trabajos, se notaba la perfección de tener la idea principal de sus obras de arte para plasmar en ese mismo tiempo.
La hembra dálmata con manchas de colores tomó pinceles esenciales, la pintura primaria necesaria y una paleta para mezclar los colores. Su pulso era inigualable, mostraba la experiencia que tenía en el arte a pesar de contar una corta edad a comparación de sus compañeros de área. El entusiasmo se elevaba con cada pincelada que daba en la tela, dejando pasar todo lo que le rodeaba quedando en un abismo donde solo era ella y la pintura en realización.
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Petricor
FanfictionTodos tenemos días malos, todos sentimos tristeza, todos pasamos por cosas malas. Pero no todo se pinta en un torno gris, siempre hay una salida donde las cosas se ponen mejores. Donde todo es más alegre y se siente conforme y feliz. Dawkins y Da Vi...
