En cambio en el otro punto de la misma ciudad de Camden Town, dos dálmatas comenzarían sus actividades de servicio particular fuera de su hogar.
El adolescente Dylan estaba parado con patas delanteras cruzadas en su pecho esperando respuesta de su hermano Dawkins, quien fue que se metió al registro de drenaje de la ciudad más cercano de su hogar.
A voz no se podía distinguir a detalle, pero la acción vibrante de la soga que sostenía al cachorro inventor que emitía el menor en las profundidades, fue señal suficiente para alertar a su compañero a subirlo tomando aquella soga con ambas patas, tirando con la fuerza al sentir el peso de su hermano.
Al final, terminó saliendo Dawkins del registro de drenaje. Vestía con su casco de seguridad con una lámpara casera puesta con cinta adhesiva, guantes de limpieza en sus cuatro patas y una mascarilla facial que cubría perfectamente su hocico.
—No te imaginas lo que tuve que soportar abajo —dialogó el cachorro inventor quitándose toda la protección que tenía puesto encima de su pelaje manchado—. El olor horrible y alrededor lleno de suciedad y bacterias. No sé porqué me dejé convencer de hacer esto.
—Porque eres el que cupo en ese lugar. En fin, ¿arreglaste lo que se debía?
—Quedó perfecto, pero no lo volvería a hacer. Tendrás que contratar alguien profesional en este tipo de trabajo.
—¿Tienes idea lo que cuesta? —refutó el canino mayor—. Lo dices como si un perro ganara lo suficiente para darnos esos detalles.
—Pues al menos debes convencer algún idiota que haga el trabajo. Porque yo no vuelvo a ese lugar.
El cachorro inventor se había quitado su equipo de trabajo para terminar con la tarea asignada, dejando atrás a su hermano mayor al avanzar primero en entrar a la casa. En cambio su contrario, solo dio un suspiro para cerrar el registro de drenaje y entrar a su hogar.
Dawkins dejó sus cosas en su habitación, para terminar acostándose en su cojín de dormir. Se veía en un estado de cansancio y frustración, pareciera que el día no estaba a su favor para darle ánimos para continuar en su máquina. Incluyendo que estaba dando un ojo a aquella máquina cubierta con una manta blanca, ocultando lo que estaba detrás de ella.
«Ojalá las cosas parecieran más fáciles como se pueden ver. Lástima que no es mi caso, ni de muchos otros».
Su momento en solitario se quebraría por la presencia de Dylan, que entró sin aviso. Estaba cansado de estar discutiendo con él, lo que dejó hablar sin mostrar un cambio a comparación a lo que estaba expresando en ese mismo tiempo.
—Escucha, sé que no quiero volver a pelear contigo, pero debes entender que nosotros debemos trabajar para nosotros mismos. No digo que seamos una familia cerrada, pero somos canes, y depende entre nosotros hacer lo necesario para el bienestar de nosotros como familia.
—Pero lo dices por los dos, no veo que ellos también nos ayuden. Me mato trabajando en aquellas máquinas para facilitar la vida para ellos y no valoran lo que hago.
—Hermano, me la paso limpiando, cuidando y alimentando a más de noventa hermanos, y ni un gracias recibo de ellos. Tal vez me tomen como su favorito como su héroe o alguien importante, pero si ellos no saben hacerlo o no quieren, ¿quién más lo hará? Lo hago porque los amo, aunque tenga que partirme el lomo para darles el beneficio que quieren.
ESTÁS LEYENDO
Petricor
FanfictionTodos tenemos días malos, todos sentimos tristeza, todos pasamos por cosas malas. Pero no todo se pinta en un torno gris, siempre hay una salida donde las cosas se ponen mejores. Donde todo es más alegre y se siente conforme y feliz. Dawkins y Da Vi...
