La dálmata de colores entró a la habitación del cachorro inventor, a pesar de notar su ocupación en el papel que estaba bocetando. Con una sonrisa pacífica, se quedó en frente de él sentándose cómodamente, solamente mirando al macho.
—¿Qué estás haciendo? —indagó ella al prestar atención al boceto que estaba diseñando el cachorro científico-inventor.
—Bueno, es un pequeño croquis de un próximo invento que estoy por realizar. O bueno, innovar, porque el último que hice no funcionó como lo esperaba.
—¿Puedo preguntar de qué se trata?
—Claro, aunque trataré de ser coloquial para que entiendas —dijo el macho irónicamente—. Se trata de una máquina que plasme los recuerdos a través de una pantalla. Donde un dispositivo se coloque para escanear el cerebro y hallar ese recuerdo que deseas volver a recordar o los que has olvidado.
—Suena como una película de Disney que he visto —respondió mirando sin entendimiento la hoja de papel—. ¿Y qué propósito tendrías para hacer eso?
—¿A qué te refieres? —inquirió él al no comprender bien la pregunta.
—Digo, para inventar algo debe haber una problemática, un objetivo en concreto. ¿O alguna motivación que te haga hacer esta máquina?
—Bueno, no tengo un fin en sí para que esto sea de gran ayuda. Más que nada un proyecto personal que he deseado diseñar —relató él como pudo.
—Si deseas ayuda, puedo ser tu ayudante si lo necesitas.
—¿En serio lo harías? Apenas veo que entiendes este tipo de cosas. Además, estoy empezando a dudar cómo es que tuviste tanta atención conmigo.
—Solo trato de ser buena contigo —agregó ella con una sonrisa esbozando en su rostro—. Sé que no hemos sido tan unidos, pero no somos tan diferentes. Todos tenemos problemas, y como hermanos tratamos de ayudarnos. No lo hago por obligación, lo hago por voluntad.
El cachorro inventor estaba entre la duda y sorpresa de la propuesta de su hermana la pintora. Quien voluntariamente decidió formar parte de su equipo de trabajo como ayudante durante el desarrollo del proyecto. Estaba entre un sí y un no, tenía la consideración que sería un trabajo de riesgo al tener las herramientas profesionales para hacer el proyecto, cosa que no debe manipular alguien que desconoce el tema.
El colmo fue, que al notar la adorable sonrisa de la hembra frente a él y el movimiento ondulatorio de su delgada cola le mostró un punto débil al macho al no negarse por su inesperado comportamiento. La amabilidad se mostraba en su actuar y no pudo contenerse de la ternura de verla así.
Soltando un suspiro largo, cedió asintiendo con la cabeza sin dejarle más opciones. Ella se notó feliz, tanto que terminó abrazando a su hermano de la alegría al recibir aquella respuesta. La sorpresa del macho era todo, no era alguien que recibía esos detalles de cariño a menudo, al considerarse un can alejado de su manada, quien siempre ha trabajado a su cuenta, pero dependía de sus padres que trabajan todo el día.
«Al menos no estaré solo; aunque no sé si tomarlo como algo bueno, o algo malo»
—¿Qué hacemos primero? —preguntó la hembra.
—En primera, dejarme respirar —delató separándose del abrazo para tomar aire y sacudir su cuerpo—. Vaya que sí das abrazos de oso.
Ambos canes empezaron a tomar cosas materiales y herramientas para empezar con el desarrollo del nuevo invento en planeación. Da Vinci trataba de prestar más atención a lo que ordenaba su hermano inventor, incluyendo de estar observando el plano de vez en cuando. Aunque estaba en confusión de tantos números, fracciones y especificaciones del material, trataba de comprender lo más rápido posible.
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Petricor
أدب الهواةTodos tenemos días malos, todos sentimos tristeza, todos pasamos por cosas malas. Pero no todo se pinta en un torno gris, siempre hay una salida donde las cosas se ponen mejores. Donde todo es más alegre y se siente conforme y feliz. Dawkins y Da Vi...
