La última vez
Aquel día fue un ir y venir por parte de los chicos de la pandilla que esperaban alguna noticia sobre los funerales. Todos estaban incrédulos ante lo que había pasado, se habían reunido en casa de Tom para acompañarse. Gustav que por lo general era el más callado de ellos, aquel día intentaba hacer plática con los otros, que no estaban de ánimos.
Devon tenía una expresión de auténtico dolor, sus ojos verdes por momentos se ponían rojos. Pero no dejaba salir ninguna lágrima, era quien había conocido a Andreas de una manera mas íntima y hermosa pues ambos experimentaron todas las primeras veces que en esa edad se podían vivir y aún cuando las cosas entre ellos no habían funcionado, seguían siendo los mejores amigos.
Georg se ponía a contar anécdotas vividas junto al ojiazul, unas graciosas, que arrebataban sonrisas tristes de sus colegas, otras valerosas, de cuando Andreas junto a Tom habían podido derribar a un tipo de más de treinta años, que una ocasión intentó asaltarlos.
Tom podía ver esas imágenes en su memoria, como si todo fuera una película que se rebobinaba una y otra vez. Mostrándole todas y cada una de las vivencias junto a su hermano.
Sentía que el pecho se le comprimía, quería llorar, quería gritar, pero simplemente no podía, un nudo molesto y terriblemente agonizante se le formó en el pecho. Haciéndole imposible hablar, solo podía mantenerse en silencio mirando a todos los que iban y venían. Bill permaneció a su lado, sin forzarlo a hablar, únicamente acompañándolo, de esa manera le expresaba su apoyo y eso Tom lo agradecía infinitamente.
Cuando se hizo tarde y seguían sin tener noticias, Bill llamó a su tío para contarle lo sucedido, le dijo que se quedaría en casa de Tom. El hombre aunque al principio se mostró dudoso, se tranquilizó cuando pudo hablar con Muriel y ella, le dio su dirección y número de casa, por cualquier duda.
-Ratón, es hora de ir a dormir, subamos a tu cuarto, necesitamos descansar, mañana tal vez tengamos noticias de la madre de Andy. Pero necesitas tener energías.
Bill sabía muy bien lo que venía después de un fallecimiento, recordaba con mucho dolor, cuando su madre había fallecido. El papeleo que había tenido que llenar la amiga de su madre fue todo un lío, él la había acompañado en todo momento. Hasta que por fin pudieron velar su cuerpo en soledad y después... bueno el sepelio que fue lo más difícil.
Esas imágenes aún lo acompañaban y lo hacían llorar como una herida que nunca cerraba. Sabía muy bien lo que se venía y no sabía si podría soportar despedirse de un amigo, de un joven que igual que él apenas empezaba a vivir.
Tom se dejó llevar por su novio, no ponía ninguna objeción, ambos subieron a su habitación y una vez que Muriel se despidiera de ambos y se retirara a su habitación. Tom pareció reaccionar en la soledad junto al ser que le daba paz.
Bill salió del baño con uno de los pijamas del rastudo cuando esté lo abrazó fuerte, enterrando su rostro en el pecho del azabache. Bill lo abrazó fuerte, queriendo protegerlo, intentando con caricias borrar todo el dolor que sabía que Tom sentía y que sentía tan suyo. Entendió entonces que cuando se ama, como él amaba a Tom el dolor del otro duele y cala aún más que el dolor propio.
Pronto la espalda de Tom subía y bajaba entre sollozos que empezaron a escucharse y ser tan hondos y agonizantes que por un momento Bill creyó que Tom sufriría un colapso.
ESTÁS LEYENDO
La Edad Prohibida
FanfictionLlega la primavera y con ella el descubrimiento del querer ser, la adolescencia es la etapa en la que una persona descubre su verdadero yo, la vida nos prepara para darnos cuenta lo que podemos ser, pero las decisiones incorrectas y la educación tra...
