CAPITULO 12

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EL HOGAR DE TOM

La casa de Tom era una casa modesta de dos plantas, nada que ver con el lujo que veía Bill todos los días en la casa de sus tíos, sin embargo el ambiente en ese lugar se sentía, mucho más acogedor, más familiar, Bill recordó con nostalgia aquellos días en París junto a su madre, pues su casa era tan parecida al hogar de Tom; con fotografías colgadas en las paredes, las cuales contaban una historia familiar tan hermosa.

El abuelo de Tom había sido capitán del ejército alemán  y gracias a eso se había podido hacer de una casa en la que formó una familia con su amada Muriel, el hombre no alcanzó a conocer a su nieto pues un cúmulo de enfermedades lo habían deteriorado a muy temprana edad, acabándose así el dinero y dejando a su hija huérfana con solo 10 años. Aún así había sobrado una pequeña parte que era cobrada por la viuda y con la cual había dado lo que en sus posibilidades estaba a su hija Charlotte y luego tras haberse quedado a cargo de su nieto le había hecho fuerte todos esos años.

Bill miraba sorprendido una fotografía del capitán Trümper, notando así el parecido con Tom, Muriel tomaba la fotografía acariciando la imagen, mientras un par de lágrimas rodaban por sus arrugadas mejillas.

_ ¿Verdad que Tom es igual a mí Nicholas?

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_ ¿Verdad que Tom es igual a mí Nicholas?

Preguntaba la mujer a Bill quien ya miraba con ternura a su novio, luego miraba a Muriel afirmando con la cabeza _ ¡Si, es idéntico!.

Le sonreía a su novio y esté le acariciaba el torso de su mano apretándola con suavidad.

_ Pero no solo físicamente son iguales Bill, en el carácter también se parecen, ¡ oh, si! mi Nicholas era un tipo con un carácter estricto, Pero se ganaba el respeto y también el cariño de quienes le conocían, sólo con la madre de Tom y conmigo sacaba su lado más vulnerable.

Tras ese comentario Bill reparó en que claro, la mujer no era la madre biológica de Tom, Pero siendo el joven prudente que siempre había sido no pregunto, decidió esperar a que fuera Tom quien le hablara de ella.

Después de la pequeña charla fueron a la mesa, la comida fue muy amena y deliciosa ya que la mujer había preparado,  un tradicional Sauerbraten preparado con ternera, durante la comida Muriel sonreía y bromeaba con Bill contándole anécdotas de Tom, quien también reía, el rastudo estaba feliz que su madre aceptará a Bill y eso era todo lo que podía pedir, pues ellos eran lo más importante en su vida.

Tom podría llegar a ser un chico difícil, con un temperamento explosivo si se le provocaba y no medía las consecuencias de sus actos, cuando de defender a los “suyos” se trataba, para él sus amigos eran más que eso, eran sus hermanos, su madre era lo más sagrado que tenía y desde la llegada de Bill a su vida supo lo que era el amor, sintiéndose fuerte y débil, valiente y cobarde al mismo tiempo, tenía claro que jamás permitiría que algo le sucediera al azabache.

La Edad Prohibida Donde viven las historias. Descúbrelo ahora