OJOS AZULES
Pero yo no quiero a nadie más, solo a ti, solo soy tuyo, mi corazón late por ti y así será para siempre.
Tom miraba los labios de Bill embelesado, su corazón latía tan fuerte después de aquellas palabras, que se quedarían tatuadas a fuego en su memoria, le sonrió de manera inocente y juntó su nariz a la de su novio, cerró los ojos y se abrió por completo a Bill.
El azabache sabía que Tom lo amaba porque se había encargado de demostrarlo desde el día uno, pero aquella noche el rastudo le entregó a Bill la parte más vulnerable de su ser; de sus ojos comenzaron a resbalar lágrimas, el nudo que había tenido por tantos años atascado en la garganta después del abandono de su madre por fin se había desecho gracias al amor de Bill, Tom tragó saliva haciendo intentos por hablar sin sollozar pero en cada intento se desmoronaba más y más, así que optó por dejar salir lo que sentía sin miedo a parecer débil.
_ Bill... ¡Te amo! Y le agradezco a la vida por haberme permitido conocerte, eres la paz que necesitaba y la cual imploraba conocer, antes de ti me ahogaba en silencio y contigo mi corazón grita de felicidad, antes de ti dudaba del amor, pensaba que solo eran sentimentalismos absurdos, me había construido un gran muro que pensaba impenetrable, pero que tú con esos hermosos ojos y esa sonrisa tan auténtica derrumbaste, soy tuyo, mi corazón te pertenece y no de manera egoísta, es tuyo porque tú le devolviste el ritmo para seguir adelante, para creer en mí, porque tú lo haces, tú ves en mí mucho más que un simple vago con futuro a delincuente, tú me impulsas a ser mejor... te amo para siempre.
El llanto hacía mella en el muchacho que no dejaba de sollozar; Bill lo abrazó fuerte llorando de igual manera, no podía creer lo hermoso que era Tom, solo agradeció para sus adentros poder conocerlo de esa manera. El azabache comenzó a repartir pequeños besos por las mejillas de su novio, hasta llegar a sus labios los cuales se encontraron con la necesidad del alma por ser acariciada.
De pronto la puerta se abrió y la voz del tío Lorenz los interrumpió _ ¿Bill?, ¿ Que sucede? ambos chicos se apartaron de inmediato, Tom limpió sus lágrimas con la manga de la sudadera y miró al hombre con desconfianza, mientras Bill contestaba tropezando con las palabras.
_ ¡Tío!... Yo..., nosotros nos estábamos despidiendo
Bill estaba muy nervioso, sus mejillas se pintaron carmín y agachaba la mirada, Tom también se sintió apenado Pero siendo el joven resuelto que era, se aclaro la garganta, respiro hondo y se acercó al hombre con la mano extendida.
_ Buenas noches señor, yo soy Tom Trümper
Lorenz le devolvió el saludo muy serio sin llegar a ser grosero, luego Tom se despidió de Bill con una sonrisa tímida, se dió la vuelta y se alejó dejando al azabache con el tío fuera de casa, ambos estaban callados, esperando a que alguno rompiera el hielo siendo el tío Lorenz quién por fin rompió aquel silencio incómodo.
_ ¿Quieres ir a dar un paseo Bill? La noche está muy linda
Bill no tuvo otra más que aceptar, aún cuando lo que quería era que se abriera la tierra y lo tragara, camino con la cabeza gacha como un condenado a la silla eléctrica, siguiendo a su tío que iba frente a él, caminaron hasta llegar al pequeño muelle que había frente a la Zona residencial, una vez ahí el hombre se sentó en uno de los banquillos e instó a su sobrino para hacer lo mismo, Bill se acercó temeroso, no quería ser juzgado, no quería que le prohibieran ver a Tom, no quería que las cosas se complicarán, mil cosas y escenarios pasaban por su cabeza.
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La Edad Prohibida
Fiksi PenggemarLlega la primavera y con ella el descubrimiento del querer ser, la adolescencia es la etapa en la que una persona descubre su verdadero yo, la vida nos prepara para darnos cuenta lo que podemos ser, pero las decisiones incorrectas y la educación tra...
