Apenas cruzo la recepción, mis piernas comienzan a temblar.
Respiro hondo, pero el aire no entra. Mis manos buscan algo, cualquier cosa, para aferrarse antes de que mi cuerpo ceda.
Pero alguien me sujeta, firme, cálido, sólido.
—Sesshomaru… —mi voz sale rota, hecha pedazos—. Por favor… sácame de aquí.
No distingo las miradas curiosas, las voces que nos siguen, los pasos que se detienen. Solo siento el peso de su brazo sosteniéndome mientras avanzo como un fantasma, como alguien que ya no pertenece a ese lugar. Apenas registro cómo llegamos al auto. Solo sé que cuando la puerta se cierra, me desmorono.
—Llévame con mis hijos… y con mi esposo —susurro, casi sin voz
—No puedo llevarte así —dice Sesshomaru, preocupado—. Necesitas calmarte.
—No —lo interrumpo, con una dureza que no sabía que quedaba—. Lo que necesito es irme. De aquí. De él. De todo.
Mis lágrimas ya no aparecen. Es como si el dolor las hubiera quemado todas. Y en ese vacío, una verdad desagradable, cruel, madura por fin.
Yo pensé que significaba algo. Yo pensé que aquella noche… había sido especial. Pero no. No lo fue. No para él. Solo fue una noche más. Un capricho más de un hombre que nunca me vio como yo lo vi.
Qué ingenua.
Qué maldita ingenua he sido.
El auto se detiene, y con él, mi último intento de mantener la calma.
—Ya llegamos —dice Sesshomaru suavemente—. Pero necesito saber… ¿pudiste hablar con él?
Cierro los ojos con fuerza.
—No.–Parece querer decir algo, pero levanto una mano.—Y no le digas que estuve aquí. Jamás. Él no debe saberlo.
—Pero… ¿qué pasó? —pregunta, inquieto.
Lo miro.
—Lo que tenía que pasar —respondo con amargas palabras—. Tu amigo nunca me vio como yo lo vi. Se encaprichó conmigo. Y yo… fui tan tonta que creí que podía ser más que eso. Pensé que aquella noche había cambiado algo. Pero no. Fui… solo una noche más.–Él no responde, así que continúo, porque si no lo digo, me ahogo. Ya se lo dije, ya lo sabe, no puedo ocultarselo más. —No sé qué juego trae, o qué pretende que yo cargue… pero no. No voy a ser responsable de su miseria —respiro temblorosa—. Hace unos minutos lo vi fornicando con Pieck. Con mis propios ojos. Y tú diciéndome que estaba mal… que estaba grave. Hoy lo vi muy vivo. Muy ocupado.–Una lágrima escapa. Una sola. Y siento que se lleva lo último de mí.—Sé que eres su amigo, pero te imploro… jamás le digas que me viste. Y si vas a ayudarle… ayúdale a olvidarme. A seguir su vida. A seguir siendo él.
Sesshomaru baja la mirada.
—¿No crees que sería mejor hablar con él? Que aclaren ambos las cosas…
—¿Para qué? —pregunto sin rabia, solo con un cansancio desesperado de la situación —. Ya no hay nada que aclarar. Aquella noche fue mi final… y para él solo fue… un momento más. Lo entendí hoy. Lo entendí viéndolo elegir su destino, uno en el que yo nunca estuve.
El silencio cae sobre nosotros.
Y mientras miro por la ventana, siento que algo dentro de mí se apaga, pero no con violencia… sino con esa tristeza tranquila que solo dejan los amores que nunca fueron realmente correspondidos.
***
Sesshomaru y yo mentimos. Una historia perfectamente decorada, pulida, suficiente para que William no hiciera más preguntas. Pero dentro de mí… estar en Japón me hacía latir el corazón demasiado rápido.
ESTÁS LEYENDO
Canon (18+)
FanfictionPorque Shingeki no kyojin es más real de lo que parece.... Mikasa Ackerman, actriz que ha estado desde muy pequeña en la obra SNK, mantiene una relación romántica en secreto con Reiner Braun. Apesar de esta relación secreta, Levi los descubre, pero...
