<< Mi último aliento no fue una súplica a Dios, aclamándole que me salvara y me diera una vida eterna a tu lado, sino que fue una frase simple que dejó que la barrera de tu alma se quebrantarse frente a mí cuerpo casi inerte. "Te amo" murmuré y caíste de rodillas antes mí, pidiéndome que resistiera, que los médicos ya estaban cerca... Quise estirar mi mano y tocarte, decirte que ya era tarde, que me iba en paz con tu presencia, pero me dijiste que no era el fin, que no era tiempo de despedidas.
Echaste a todos los presentes y te quedaste conmigo. Por un momento no parecías alguien de la realeza, implorándole a un alma casi muerta que se quedara en un cuerpo que ya no le era propio.
"No me dejes." Pero yo nunca lo hice, ni siquiera cuándo me convertí en polvo.
"Quédate conmigo." Apreté tu mano con mis últimas fuerzas, queriendo que supieras que siempre estaría contigo.
Lo último que recuerdo haber visto fue la puerta abrirse de par en par y como tú, gritando, les pedías que me salvaran. Los médicos lo intentaron, realmente lo hicieron, pero cuando el corazón no responde y se cansa de latir, no existe forma humana de devolverle su ritmo.
Lloraste junto a mí durante demasiado tiempo. Tus noches se convirtieron en días, mientras en tu llanto se escabullía mi nombre. Nunca me volviste a ver, nunca volviste a escuchar mi voz. Me quedé junto a ti el tiempo que duró tu pena, hasta que alguien me habló y entre susurros dijo que se había terminado, que mi tiempo en esta tierra que llamamos nuestra había llegado a su fin. Besé tu mano y te dejé ir. Entre el viento desaparecí, con la solmene esperanza de que algún día te volvería a ver... mi amor>>
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𝐄𝐓𝐄𝐑𝐍𝐎𝐒 || 𝐁𝐀𝐋𝐃𝐖𝐈𝐍 𝐈𝐕
Historical Fiction"La confianza que ustedes tienen en Dios es como el oro: así como la calidad del oro se pone a prueba con el fuego, la confianza que ustedes tienen en Dios se pone a prueba con los problemas. Si ustedes pasan la prueba, su confianza será más valiosa...
