Mateo
No podía apartar la mirada. Cada músculo de mi cuerpo gritaba que retrocediera, pero mis pies parecían pegados al suelo, como si el universo mismo me obligara a quedarme.
La corriente del río rugía abajo, indiferente, llevándose todo rastro del pasado, todo menos este momento.
Scarlet… o quien fuera, estaba allí, temblando apenas, pero de pie. Y aunque su rostro no mostraba nada, aunque sus ojos vacíos no me reconocieran, algo en mí sabía que era ella. El mismo lugar, la misma caída que creí haber enterrado para siempre… y ahora, frente a mí, intacta de alguna forma que desafiaba toda lógica.
Sentí un vacío enorme en el pecho, un hueco que no podía llenar con nada. Cada respiración era pesada, cada latido me recordaba la fuerza de lo que había perdido. No podía… no debía acercarme. No podía permitir que la esperanza me traicionara otra vez.
Pero la necesidad era más fuerte. Quería gritar, quería tocarla, confirmar que no era un fantasma ni un espejismo, que no era solo un recuerdo que me estaba matando lentamente. Mi corazón palpitaba en la garganta. Cada paso hacia ella era un riesgo, y sin embargo, no podía quedarme ahí parado como si nada pasara.
—Scar… —mi voz salió quebrada, rota por años de miedo y culpa. No era un saludo. No era un llamado. Era un intento de comprender que lo imposible estaba frente a mí.
Ella no respondió. Solo me miró, quieta, frágil y extrañamente distante. Esa desconexión era peor que cualquier agresión. Porque no era odio, no era miedo… era un vacío. Un silencio que me decía que había perdido algo que no sabía que aún podía perder.
Me obligué a respirar, a calmar el pulso que sentía golpear en mis oídos. Cada recuerdo de aquel día, cada instante de aquel río y la caída, volvía a mí con fuerza, mezclándose con la incredulidad de verla viva. Todo se sentía irreal, como si el tiempo hubiera decidido burlarse de mí.
—¿Cómo… cómo es posible que estés aquí? —susurré, más para mí que para ella. Porque no esperaba respuesta. No podía esperar respuesta. No de esos ojos.
El viento golpeaba mi rostro con furia, y el sonido del agua parecía un lamento, un eco de todo lo que creí haber perdido para siempre. Y sin embargo, había algo en su postura, en la forma en que se mantenía erguida a pesar del dolor que debía cargar, que me recordaba la fuerza que siempre había tenido… y que ahora yo temía confrontar.
Quería avanzar, pero el miedo me detuvo. No miedo por ella, ni por mí… sino miedo por lo que ese reencuentro significaría. Por lo que podría desenterrar. Por lo que el pasado todavía podía exigir de nosotros.
Aun así, di un paso más. Y luego otro. No podía ignorarla. No podía dejar que desapareciera de nuevo.
Porque por primera vez, después de tantos años, el río no solo traía recuerdos. Traía una oportunidad. Y estaba decidido a enfrentarla… aunque no supiera cómo ni qué encontraría al final.
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Mi Mate ¿La Omega? [Editando]
DiversosAlexa una chica de 17 años ala cual abandonaron en la manada red moon para salvarla y desde que a crecido siempre a sido rechazada por ser supuestamente una "omega"pero ella tiene a su mejor amigo llamado wiliam que siempre a estado con ella apesa...
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